«Que tu perro tenga la nariz caliente no significa que tenga fiebre.

Durante años, muchos propietarios han recurrido a un gesto tan sencillo como tocar la nariz de su perro para intentar averiguar si tiene fiebre. Si está caliente, surge la preocupación; si está fría, parece que todo está bien. Sin embargo, este popular método casero no permite conocer con fiabilidad la temperatura corporal del animal y puede llevar a conclusiones equivocadas.

El veterinario Israel Pérez ha querido poner el foco en esta creencia tan extendida. Su mensaje es claro y desmonta una práctica que numerosos dueños de mascotas siguen utilizando como primera comprobación. «Si tocas la nariz de tu perro para saber si tiene fiebre, llevas toda la vida comprobándolo mal«, advierte el especialista.

Imagen recurso generada con IA de un hombre tocando la nariz de su perroChatGPT

La explicación está en que la nariz de un perro no mantiene siempre la misma temperatura. Puede encontrarse más caliente después de que el animal haya estado durmiendo, tras permanecer un rato al sol o simplemente como consecuencia de las condiciones ambientales. Por el mismo motivo, notar la nariz fría tampoco garantiza que el perro no tenga ningún problema.

Entonces, ¿qué señales deberían llamar la atención? Pérez apunta a determinados cambios en el comportamiento, como que el perro esté más apático de lo habitual, pierda el apetito, presente temblores sin que exista frío o respire más rápido mientras permanece en reposo. Aun así, ninguno de estos indicios sirve por sí solo para confirmar la existencia de fiebre.

Imagen de recurso de un perro solo en casa
Imagen de recurso de un perro en casaPexels

La manera adecuada de salir de dudas pasa por medir directamente la temperatura corporal. En el ámbito doméstico, la medición rectal es la referencia más fiable. De forma general, se considera que un perro puede presentar fiebre cuando supera aproximadamente los 39-39,5 grados, aunque una temperatura elevada también puede estar relacionada con factores como el ejercicio o el sobrecalentamiento.

El Manual de Veterinaria de Merck establece como intervalo normal de temperatura rectal en perros aproximadamente entre 37,5 y 39,2 grados. Si una temperatura elevada persiste, aparecen otros síntomas preocupantes o se alcanzan valores superiores a los 40 grados, es recomendable acudir al veterinario con rapidez.



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