El president Salvador Illa ha concedido esta entrevista a EL PERIÓDICO EXTREMADURA, del grupo Prensa Ibérica, tras la primera celebración de la Diada de Catalunya en Extremadura.
Usted defiende el modelo de financiación al que se opone Extremadura y otras comunidades autónomas. ¿Por qué?
Uno, creo que hay un acuerdo unánime de que el modelo hay que revisarlo, está caducado desde 2014. Dos, supone una aportación de 21.000 millones de euros para sanidad, educación, servicios sociales. Tres, se tiene que hacer sin que nadie pierda y nadie pierde; naturalmente los comunidades que están mejor financiadas ganarán mucho menos y las que están peor, ganarán más; y cuatro, tiene que reducirse la diferencia de financiación por habitante ajustado entre el que más recibe y el que menos recibe, y en estos momentos es en torno a 1.500 euros año entre Cantabria, la que más, y Murcia, la que menos recibe. Esto también es cohesionar España. Estos criterios se cumplen. Todos son susceptibles de mejora y no me niego a que se hagan aportaciones, pero me gustaría verlas escritas negro sobre blanco y esto daría mucha más credibilidad a aquellos que critican. Yo pido serenidad en este debate, pido rigor, y digo que es un sistema que no perjudica a nadie.
Salvador Illa en un momento de la entrevista el pasado miércoles en Mérida. / Javier Cintas
Me encuentro con comunidades que piden más recursos con una mano y con la otra rebajan impuestos, es contradictorio y me sorprende
Hay una auténtica obsesión por parte de algunos en dividir: a los extremeños con los catalanes, a los catalanes con el resto de España y entre los europeos
¿La celebración de la Diada en Extremadura forma parte de esa política del ibuprofeno para rebajar la crispación con Cataluña?
La verdad es que siempre la hemos celebrado fuera de Cataluña, en las delegaciones de gobierno en el conjunto del mundo y tradicionalmente en Madrid y este año hemos decidido hacerlo en Extremadura. Yo creo que es una decisión correcta, que se entiende en la lógica de que no se puede entender Cataluña sin la aportación de los 100.000 catalanes de origen extremeño. Esto es algo que hemos querido resaltar. Y hemos querido mostrar la Cataluña abierta, la Cataluña inclusiva, la Cataluña que sabe reconocer la aportación de tantas personas que han aportado muchísimo. Si me lo permite, queremos subrayar aquello que nos une en un momento en que hay una auténtica obsesión por parte de algunos en dividir, dividirnos: a los extremeños con los catalanes, a los catalanes entre nosotros mismos, con el resto de de España, entre los europeos, un afán de dividir.
¿Quiénes son los que quieren dividir?
Pues hay determinadas posiciones políticas y determinadas posiciones geopolíticas, de actores internacionales, que quieren dividir Europa. Y para dividir Europa pues dividen España y dividen a Cataluña y dividen a Extremadura. Me parece que debemos hacer todo lo contrario. Europa es un modelo de éxito. Por eso la gente quiere venir a Europa que tiene tres pilares: una economía que funciona, democracia y libertad y estado de bienestar, esto es Europa. Esto algunos no les gusta y lo quieren, digamos, debilitar poniendo el acento en aquello que nos separa, en el divide y vencerás. También hay una parte de este componente en esta visita mía a Extremadura.
En Ceuta yo creo que el gobierno ha desplegado todos los recursos que podía desplegar
Pedro Sánchez seguirá gobernando, auguro una campaña muy reñida y algunos se va a dar la sorpresa
La energía nuclear es también un punto que últimamente ha conectado un poco a Extremadura con Cataluña. ¿Cree que la prórroga de Almaraz tendrá un efecto dominó en las fechas previstas de cierre para Ascó y Vandellós? Y ¿comparte la decisión del PSOE de prescindir por completo de la energía nuclear en España?
Pues a ver, lo primero que tengo que decir es que Extremadura es un ejemplo a seguir y un estímulo. Extremadura ha hecho un trabajo impresionante en energías renovables, muy inteligente, aprovechando la climatología favorable y ha llevado a cabo una apuesta que los hechos han demostrado que es la correcta, de apostar por la energía limpia, que es más barata, que es mucho más sostenible, que protege mucho mejor el medio ambiente. Cataluña ahí tiene que mejorar mucho porque tengo que decir con claridad que está la cola. Por tanto mi prioridad es la energía renovable. Yo no me quiero despistar con esto, yo he dicho, oiga, nosotros en Cataluña tenemos también una climatología que permite instalar energías verdes y es donde pongo el foco. La energía nuclear, bueno, hay un acuerdo del que hay que partir, nadie obligó a nadie a firmarlo. En el caso de Cataluña es en el 2030 y el 2032 cuando está previsto el cierre de Ascó y de Vandellós, cuando llegue el momento veremos. Yo ahí no tengo una postura dogmática, vamos a analizar cómo están las cosas. Lo que no quisiera es que este debate que algunos pretenden anticipar cuando todavía falta tiempo para tomar una decisión implique un relajamiento con respecto al trabajo que tenemos que hacer en Cataluña en energías renovables, que es un trabajo, insisto, todavía muy relevante. Cuando llegue el momento tomaremos la decisión sin apriorismos, sin dogmatismos, mirando qué es lo que más conviene. Y respecto a la decisión que ha tomado Extremadura (defender la continuidad de Almaraz), por lo que he visto es una decisión bastante transversal en la sociedad extremeña y no tengo nada más que decir que felicitarla. Luego, también digo que cada uno su papel. Las hidroeléctricas que hagan lo que tienen que hacer, que es hacer funcionar el sistema correctamente y no aprovecharse de los vaivenes del mercado para trasladar muy rápidamente los incrementos de coste y ser mucho más lentos en trasladar los disminuciones. El gobierno tiene que velar para que haya un mercado que funcione bien y que sea un precio lo más competitivo posible para la ciudadanía.
Sobre el caso de la actualidad de Ceuta, hace dos semanas dijo que consideraba que la gestión que se había hecho había estado a la altura de las circunstancias. ¿Sigue pensando lo mismo?
Una situación francamente delicada, es una crisis humanitaria y yo creo que el gobierno ha movilizado todos los recursos que tenía que movilizar y hay que seguir haciéndolo. Este tipo de crisis interpelan a todo el mundo, por descontado al gobierno, a la ciudad autónoma, en primer lugar, a España, en segundo lugar, y también al resto de fuerzas políticas. A mí me parece que lo mínimo exigible en estos casos es un mínimo de lealtad institucional y de sentido de Estado. Y tanto la lealtad como el sentido de estado, pues visto poco. A veces parece que nos recreemos en la situación y que estemos más pendiente de cómo hacemos daño al gobiernoque no de cómo resolvemos una situación tan compleja, olvidando, por cierto, que esto no son cifras, que hay personas detrás. Esta semana hemos visto en el discurso del Estado de la Unión Europea que la presidenta de la Comisión Von der Leyen hablaba de una frontera europea. Eso es una clave importante a tener en cuenta. España es frontera de Europa en África. Me parece que Europa al principio no reaccionó bien, los 22 países que se comportaron con un egoísmo que es todo lo contrario de lo que necesitamos a nivel europeo para fortalecernos. Fue una reacción inicial muy egoísta, que luego se corrigió. Nosotros hemos enviado desde Cataluña a la máxima responsable del departamento de vacunación de que ha estado dos semanas trabajando, me consta también que han estado de Canarias, y no es algo que se sepa. Los que vayan a Ceuta, que lo hagan a ayudar y a trabajar, no a entorpecer ni a hacer declaraciones, ni a echar leña al fuego que ya hay mucho.
¿No considera que se haya comentido ningún fallo por ejemplo de lentitud sobre qué hacer con quienes siguen en las calles de Ceuta?
Yo creo que el gobierno ha desplegado todos los recursos que podía desplegar, han ido prácticamente todos los ministros, hay un coordinador, el presidente ha explicado en el Congreso las distintas fases que ha tenido este episodio y cómo se ha ido adaptando cada una de ellas. Siempre va bien en estas situaciones, una vez resueltas, hacer un análisis en frío y ver qué se puede mejorar. Ahora ayudaría mucho que hubiera lealtad institucional y que todos remáramos para resolverlo.
¿Cuál es su opinión sobre el concepto de prioridad nacional que se ha incluido en los acuerdos de gobierno entre PP y Vox de varias comunidades, entre ellas, Extremadura?
Yo creo que la única prioridad nacional que tiene que haber es que mantengamos la igualdad de derechos y de deberes entre todos. Y cuando uno viene a nuestro país y es aceptado, pues tiene unos derechos y unos deberes que hay que reclamárselos: respetar nuestro marco de convivencia, igualdad, seguir, en fin, las normas de conducta que tenemos aquí; pero los ciudadanos de primera, de segunda y de tercera no es un buen camino y es un camino que conduce siempre a situaciones muy desastrosas.

Salvador Illa en el Puente Romano de Mérida / Javier Cintas
Las encuestas conocidas apuntan a un futuro gobierno del PP con Vox y una bajada del PSOE.
Yo he hecho un pronóstico público y lo repito, yo creo que Pedro Sánchez va a ganar las elecciones, va a seguir gobernando. Me dice usted, ¿cómo dice esto? mire, los sondeos también otras veces decían que no. Y sin embargo, pasó. ¿Por qué lo digo? bueno, pues porque son ocho años de gobierno que han sido positivos a nivel de crecimiento, de economía. Es verdad que quedan cosas por hacer, en materia del coste de la vida y particularmente de vivienda, pero estamos centrados en esto porque territorialmente España ha avanzado: se ha aumentado en derechos de igualdad, en derechos de trabajadores, en aumentos de revalorización de las pensiones. Y porque en este mundo que está cambiando tan rápidamente pues la posición que ha adoptado el gobierno de España y muy en particular el presidente ha sido una posición, parece revolucionario lo que voy a decir, de dignidad y de coherencia. El 5% de gasto militar en la OTAN, que algunos aceptaban, significa pasar de 20.000 millones a 80.000 millones. Imagínese lo que sería. Cumplir nuestros compromisos en materia de capacidades defensivas no puede llevar a comprometer recursos necesarios para el estado de bienestar. Y porque ha tenido una postura de dignidad para denunciar lo que está ocurriendo en Gaza, que es un genocidio, o reconocer a Ucrania. Ha tenido una postura correcta, bien reconocida internacionalmente y eso también me parece que es importante. A mi juicio, ha identificado bien los retos futuro, que son básicamente tres: el demográfico, es decir, una sociedad que se envejece; el tecnológico, quizás el más relevante; y el vector climático, que también mucha gente negaba y discutía. Por tanto yo auguro una campaña muy reñida, y algunos se va a dar la sorpresa.
¿Alguna fórmula para resolver el problema de la vivienda, el más grave en la actualidad?
Nosotros lo que estamos haciendo en Cataluña es trabajar en dos direcciones complementarias: una, más oferta. Esto es construir, sí, pero no solo. Es simplificar plazos de licencias o reconvertir los usos turísticos. En Barcelona hay 10.000 viviendas que en lugar de estar a disposición de personas que quieren venir a residir están de turistas unos pocos días. Esto no puede ser. Por tanto, aumentar la oferta de vivienda y luego regular el mercado aplicando la Ley de la vivienda, por ejemplo, poniendo unos topes en las zonas de mercado tensionado o haciendo ayudas específicas a sectores vulnerables. Desgraciadamente, esto no soluciona esta situación en un periodo corto de tiempo, hay que mantener las medidas con constancia y es lo que estamos haciendo.
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