Sergio Alzola entendía las canciones como algo más que melodías. Para él eran relatos, espacios de memoria y pequeñas piezas de vida compartida. Durante más de dos décadas, el cantautor palmero construyó una trayectoria alejada de las prisas, fiel a una manera de crear en la que la poesía, la música y la emoción caminaban de la mano.
Su voz se apagó dejando atrás una carrera construida con paciencia y con una profunda vocación artística. Un camino que él mismo repasaba en 2022 en las páginas de La Provincia / Diario Las Palmas, cuando miraba hacia sus primeros veinte años de trayectoria y recordaba una vida dedicada a la canción de autor, a los escenarios y a la búsqueda de un lenguaje propio.
Nacido en La Palma, Alzola encontró en la música un territorio para contar historias. Sus composiciones bebían de la tradición de los cantautores, pero también de otras músicas del mundo, de la literatura y de la propia experiencia vital. Esa mezcla convirtió su repertorio en un espacio de encuentro entre Canarias y otras geografías.
Una carrera construida desde la palabra
Desde sus primeros trabajos, el artista defendió una forma de hacer música en la que la letra tenía un peso fundamental. Sus canciones nacían de la observación y de la necesidad de comunicar, con una mirada humanista que se convirtió en una de sus señas de identidad.
A lo largo de su carrera publicó trabajos como Ciudadano del mundo, Contagia tu sonrisa y Tricontinental, además de participar en proyectos donde exploró la relación entre la música canaria y otros sonidos. Su propuesta siempre estuvo vinculada a la idea de tender puentes, una constante que también llevó a los escenarios internacionales.
Sergio Alzola y componentes de la Gran Canaria Big Band. / M. L. C.
En sus últimos años afrontó una nueva etapa creativa con A mares, un proyecto que reunía esa mezcla de canción, poesía y sensibilidad que definió su trayectoria. El disco contó con la participación de músicos de la Gran Canaria Big Band, con producción musical de Rayco León y arreglos de Magdalena Padilla, en una apuesta por ampliar el universo sonoro del cantautor.
Un artista de escenarios pequeños y grandes emociones
Quienes conocieron su obra destacaban una manera cercana de interpretar, basada en la conexión con el público. Alzola no buscaba únicamente ser escuchado, sino generar un diálogo con quienes recibían sus canciones.
Su música encontró seguidores dentro y fuera de Canarias, especialmente en países latinoamericanos, donde la tradición de la canción de autor mantiene una relación especialmente estrecha con la poesía y la palabra.
Con su desaparición queda la obra de un creador que hizo de la sensibilidad una forma de resistencia. Sergio Alzola deja canciones para volver a escuchar despacio, como quien relee un poema conocido: buscando nuevas emociones entre versos que permanecen.











