El Real Madrid de Mourinho es más de lo mismo. Más de ese vestuario aburguesado que aburrió a Ancelotti y terminó echando a Xabi Alonso cuando les quiso hacer trabajar. Con Mourinho no ha cambiado nada. Los blancos no proponen con el balón en los pies y viven de su pegada. Además de dejarse ir en las segundas partes. En esta ocasión salió cara y el gol de Espí en el descuento les dio el triunfo, pero deja malas sensaciones de cara al derbi del domingo.
Prometió el Elche ser valiente de inicio y salió un partido divertido en el Martínez Valero. Sin Bellingham, al Mourinho dio descanso en forma de rotación, el técnico portugués alineó por primera vez juntos a Valverde y Tchouameni en el doble pivote con Diomande asomándose al once por segunda vez consecutiva. Al cuarto de hora se acumulaban las habían ocasiones de gol: Vinícius, Mbappé, Huijsen, Valera, Osorio, Vinícius… Cuando los locales se enredaban en la salida, el Madrid convertía los errores en oportunidades. Cuando salían bien, llegaban al área de Courtois llegando con gente por fuera.
Dos goles en ocho minutos
A los 25 minutos una falta al borde del área del Elche terminó con una rosca de Arda Guler que pegó en el palo de Dituro, cómplice necesario en este primer gol. El turco, en palabras de Mourinho, mostraba su versión «top, top, top». La que no era capaz de ofrecer Vinícius, mucho más opaco que Diomande. Solo ocho minutos después el marfileño sacó de su sitio a Revivo y le ganó la espalda para recibir un pase al espacio de Valverde y servir de primeras a Mbappé para anotar el segundo. El africano lo celebraba como si hubiese marcado. Un partido y medio ha necesitado para justificar su fichaje (más allá del precio). El tercero pudo llegar cuatro minutos después, tras un robo de Diomande en el que Vinícius terminó fallando una oportunidad clamorosa a pase de Mbappé. Tampoco subió al marcador por un fuera de juego milimétrico de Kylian que terminó en la red y Courtois cerró la primera parte sacando abajo un disparo venenoso de Tete Morente. La pegada blanca castigaba a un Elche naif.
En la segunda mitad el Real Madrid se limitó a gestionar la ventaja. El Elche buscaba el gol que les metiese en el encuentro, generando algún susto a Courtois. En los blancos Diomande destacaba por su desequilibrio en ataque y su compromiso en defensa. Vinícius, por su parte, seguía desaparecido del encuentro. Los ilicitanos se iban animando ante la desidia madridista, hasta que Mourinho decidió reactivar a los suyos con la salida de Bellingham y Brahim.
Merecido gol del Elche
La posesión era franjiverde, pero no terminaba de encontrar los espacios con un Madrid bien acomodado hasta que a los 70 minutos Osorio marcaba un merecido gol. Los blancos se volvían a disparar en el pie y metían al rival en el partido. El cambio de Anselmi apostando por dos delanteros, con Fer Niño y Osorio, obtenía premio ante un Madrid que volvía a holgazanear en la segunda parte. Los de Mourinho pensaban ya en el Metropolitano, pero aún tenían que cerrar el choque con el Elche.
Pasaban los minutos y no cambiaba la actitud del Madrid, que seguía enfriando el choque y a la expectativa de una contra para sentenciar el duelo. Se abonaba a su pegada, pero sin generar méritos para llegar al área de Dituro, que vivió una segunda mitad más placída. Los de Anselmi se crecían apoyados por una grada que creía en los suyos. Hasta que en el minuto 82 una pérdida de Cucurella terminó con Fer Niño cruzando a la red y desatando la euforia en el Martínez Valero. El Real Madrid volvía a tirar por tierra en la segunda mitad lo hecho en la primera. La salida a la desesperada de Espí y Endrick llevó a los blancos a campo rival y al final una jugada de Bellingham ante un alocado Elche permitió el gol del delantero español para sellar un sufrido triunfo de este Real Madrid de Mourinho que es más de lo mismo. No da buenas sensaciones.
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