La Audiencia de Palma ha condenado a dos años de cárcel y trabajos comunitarios a un maltratador por obligar a su pareja a llevar el hiyab, el pañuelo o velo que muchas mujeres musulmanas usan para cubrirse la cabeza y el cuello, mientras la cara queda totalmente visible, y prohibirle que estudiara y que saliera con sus amigas en la isla.
El tribunal de la Sección Segunda ha sentenciado al acusado, de origen magrebí, por maltratar de forma habitual a su compañera sentimental, a la que sometía a un clima de control, humillación e insultos constantes y a la que prohibía incluso que se levantara de la mesa antes que él.
Además de golpear a la víctima a mediados y finales de 2020 en el domicilio que compartían, también la amenazó de muerte diciéndole: “Tienes suerte de estar en España, si estuviéramos en Marruecos ya te hubiera matado”.
La perjudicada, ante el temor que sufría, no acudía al médico ni relataba lo sucedido a nadie hasta que a mediados de noviembre de 2020, tras ser amedrentada, decidió pedir ayuda a su padre. En enero de 2021, un juzgado de la isla dictó una orden de protección a su favor.
La fiscalía reclamaba en un principio una condena de 30 años de prisión para el procesado, ya que inicialmente también estaba acusado de dos delitos de agresión sexual, si bien estos cargos fueron retirados por el ministerio público durante la vista oral.
Las acusaciones rebajaron sustancialmente su petición de pena y alcanzaron un acuerdo con la defensa. Así, el sospechoso reconoció los hechos y se declaró autor responsable de tres delitos de maltrato y otro de amenazas. Aceptó penas que suman dos años de cárcel y 80 días de trabajos en beneficio de la comunidad, además de la prohibición de aproximarse y comunicarse con la víctima.
La Sala apreció la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas y, en concepto de responsabilidad civil, impuso al hombre una indemnización de 10.000 euros.
El maltratador no ingresará en prisión porque la Audiencia Provincial le ha suspendido la condena con la condición de que no vuelva a delinquir, realice un curso de formación y sensibilización en materia de violencia de género, así como trabajos comunitarios y cumpla con la orden de alejamiento.
Los hechos se remontan al año 2020 cuando el acusado convivía con su pareja en un domicilio de la isla. Según la versión de la fiscalía, desde finales de febrero hasta noviembre de de 2020, el hombre sometió a su compañera a un clima de control, humillación e insultos constantes. Así, él le prohibía que saliese con sus amigas, que estudiase o incluso que se levantara de la mesa antes que él. También la obligaba a llevar el tradicional hiyab, le controlaba el teléfono móvil y sus movimientos y le impedía acudir al psicólogo.
Le pegaba
En este ambiente de dominación, el procesado, durante la convivencia con su pareja en el domicilio común, con ánimo de menoscabar su integridad física y a fin de imponer su dominación sobre ella, no dudaba en utilizar la fuerza física y golpearla cuando la víctima le contrariaba o bien se negaba a obedecerle.
Al menos en dos ocasiones, una durante el mes de septiembre y otra a principios de noviembre de 2020, el acusado propinó varios puñetazos a la mujer en la cara, así como en el pecho y en el estómago, llegando incluso a agarrarla del cuello.
La perjudicada, debido al miedo sufrido, no acudía al médico ni contaba lo sucedido. Finalmente, a mediados de noviembre de 2020 solicitó ayuda a su progenitor cuando el encausado, con ánimo de amedrentarla, profirió la frase amenazante: “Tienes suerte de estar en España, si estuviéramos en Marruecos ya te hubiera matado”.
La víctima sufrió diferentes episodios de ansiedad por los que requirió una primera asistencia facultativa y ser derivada a una psicóloga, como consecuencia de los episodios de violencia machista padecidos. El 15 de enero de 2021 se dictó una orden de protección a favor de la mujer.
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