España se cuelga un bronce con sabor a oro. Y lo hace gracias a la magia de Iyana Martín, la entrega de Elena Buenavida, la clarividencia de Mariona Ortiz, el compromiso de Maite Cazorla, la veteranía de Alba Torrens, la defensa de Helena Pueyo, la clase de María Conde, el talento de Awa Fam, la inteligencia de Raquel Carrera, la consistencia de Megan Gustafson, el poderío de Alicia Florez, la polivalencia de Paula Ginzo… y la sabia dirección de Miguel Méndez.
La Familia sigue encadenando generaciones mientras suma éxitos y bautiza con medallas a las nuevas promociones. Esta vez Alba Torrens, alma de esta selección con 11 medallas en su carrera, tutelaba el desembarco de la camada que lideran Iyana Martín y Awa Fam, con sus 20 años. Carácter, identidad, talento, veteranía, juventud… En Alemania, La Familia volvió a cumplir la misión al colgarse una medalla sabiendo competir con Estados Unidos, a la que mandan un mensaje para los próximos años, y confirmando las grandes expectativas en un Mundial en el que han sabido dominar, digerir el resbalón con Mali, sufrir cuando tocaba y acabar festejando una medalla.
Salida inmejorable
Alemania apostó por desajustar a España colocando a Fiebich sobre Iyana, pero el caudal ofensivo de las de Méndez superaba a las anfitrionas con Conde y Gustafson llevando el peso anotador y con Martín repartiendo asistencia para llevar el marcador a un desahogado (9-22). España parecía encauzar el choque camino del bronce. La profundidad de banquillo mantenía la consistencia, mientras las teutonas probaban diferentes soluciones para igualar el duelo dejando el partido (15-25) al final del primer cuarto.
Un arreón liderado por Peterson llegó a poner la igualdad en el marcador (33-33). Las españolas se refugiaban en el rebote, pero las exteriores alemanas se mostraron agresivas en ataque y a España erraba lazamientos claros. En los momentos complicados volvía a aparecer Iyana Martín, con once puntos. El arbitraje volvía a ser capcioso, con decisiones cuestionables a favor de las alemanas. Pero las de Méndez se abrazaban a la defensa para recuperar terreno y dejar el marcador al descanso (36-40).
Comenzó la segunda parte con inicio extraordinario de España, que endosó un parcial de (0-15) para abrir otra brecha en el marcador (39-55). Iyana llevaba la brújula y Raquel Carrera se hacía fuerte en la zona (15 puntos), a lo que sumaban una defensa que fue diluyendo al ataque alemán. El partido se volvía a poner cuesta arriba para las anfitrionas, que acumulaban 13 pérdidas por 5 de las españolas. Dos triples seguidos de Frieda Buhner acercaron a las teutonas, pero Méndez apretó las tuercas en defensa a las suyas e Iyana cerró el cuarto con un triple descomunal (51-61). España rozaba el bronce a falta de diez minutos. El último cuarto arrancó con dos triples de Conde, en una gran jugada coral, y Cazorla para terminar de romper el choque (51-67). España se había hecho fuerte en las dos zonas y Alemania navegaba a la deriva, con una Fiebich que veía una técnica tras un fallo y un pobre rendimiento en cancha (-21). Iyana (22 puntos y 10 asistencias) seguía llevando la batuta con Carrera y Awa dominando la pintura y Conde sumando de cara al aro (12). Final de consolacón ganada con autoridad merecidamente (58-81).
Cuarta medalla mundialista para España y para una Alba Torrens que se despide de la mejor forma posible. Subida al podio y entregando el testigo a una Iyana Martín estelar a sus 20 años. Una jugadora de época que liderará a España durante la próxima década. Y lo hará liderando a una nueva generación, otra, que sigue alimentando el legado de La Familia.
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