Los chalés ganan terreno en el mercado residencial español. Una de cada cuatro viviendas que cambiaron de manos durante el primer semestre del año fueron unifamiliares, el mayor peso que alcanza esta tipología de inmuebles en el periodo desde que comienza la serie histórica del Consejo General del Notariado, en 2007. Un avance que se produce, además, en un momento de enfriamiento generalizado de las compraventas y que se explica porque este tipo de vivienda está resistiendo mejor que los pisos el descenso de las operaciones.
Entre enero y junio se formalizaron 88.585 compraventas de viviendas unifamiliares, sobre un total de 353.237 operaciones, lo que sitúa su cuota en el 25,1%. Un año antes, los chalés habían representado el 23,8% del mercado y antes de la pandemia, en el primer semestre de 2019, suponían el 21,8%. En poco más de siete años, por tanto, su peso ha aumentado más de tres puntos porcentuales.
La actual cuota supera incluso la registrada en el primer semestre de 2021, cuando los cambios de preferencias asociados a la pandemia llevaron a muchos compradores hacia viviendas de mayor tamaño, con espacios exteriores o situadas fuera de los núcleos urbanos más densos. Entonces, los chalés llegaron a representar el 24,8% de las operaciones. Su peso se moderó posteriormente hasta el 23,4% en 2022, el 23% en 2023 y el 22,4% en 2024, pero la tendencia se ha invertido con fuerza durante los dos últimos ejercicios: subió al 23,8% en 2025 y alcanza ahora el 25,1%.
A pesar de lo anterior, el aumento de cuota no significa que las ventas de chalés estén creciendo en términos absolutos. De hecho, también retroceden respecto al extraordinario nivel alcanzado durante el primer semestre de 2025. La diferencia está en la intensidad de la caída. Las operaciones de vivienda unifamiliar descendieron un 2,9% interanual, mientras las compraventas de pisos cayeron un 9,3% menos, tres veces más.
Hasta el 43% de las ventas en Castilla-La Mancha
Este fenómeno tiene una segunda derivada, ya que la venta de casas unifamiliares varía en función de la comunidad autónoma, con especial protagonismo en el interior peninsular. Castilla-La Mancha encabeza el mapa: el 43,5% de todas las viviendas vendidas durante el primer semestre fueron unifamiliares. Le sigue Extremadura, donde representan el 40,4% de las compraventas, Murcia, el 35,9%, y Castilla y León, el 33,1%. La presencia es elevada también en Galicia (31%), Andalucía (30,1%) y Comunidad Valenciana (25,7%).
En el extremo contrario aparecen algunos de los mercados más urbanos y densos del país. En Madrid, las viviendas unifamiliares apenas representan el 11,5% de las compraventas, pese a ser una de las regiones con mayor volumen de transacciones. El porcentaje es todavía inferior en el País Vasco, donde únicamente suponen el 6,4%, mientras en Cataluña alcanza el 19,8%.
El interior es donde más crece
Castilla-La Mancha no solo es la comunidad con mayor proporción de ventas de viviendas unifamiliares, sino también en la que más ha aumentado las compraventas en los últimos años. En el primer semestre de 2019 suponían el 35,6% de todas las transacciones y ahora alcanzan el 43,5%, casi ocho puntos porcentuales más.
El crecimiento también es muy significativo en Aragón, donde la cuota ha aumentado 6,7 puntos desde 2019; Extremadura, con 6,5 puntos más; Galicia, también con alrededor de 6,5 puntos; La Rioja, con 6,3 puntos, y Castilla y León, con 5,6 puntos. Murcia, Cantabria o Navarra también presentan avances superiores a cuatro puntos porcentuales respecto al periodo anterior a la pandemia.
El movimiento no se reproduce con la misma intensidad en los grandes mercados urbanos. En Madrid, el peso de las viviendas unifamiliares se mantiene prácticamente sin cambios respecto a 2019, ligeramente por debajo del nivel que registraba entonces. Baleares es la excepción, ya que la cuota de unifamiliares es actualmente inferior a la que tenía antes de la pandemia.
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