En La Linterna de la Iglesia conocemos a Ana Abad. Es maestra de Infantil y Primaria en el colegio de las Hijas de Jesús, las Jesuitinas, y acaba de jubilarse después de dedicar 42 años de su vida, no solo a enseñar, sino a educar, con todas las letras.
Y como está el patio en lo educativo es llamativo que lo suyo es pura acción de gracias: «En primer lugar, gracias a Dios por despertar en mí la vocación de educar. También a la congregación de las Hijas de Jesús, por la confianza y la oportunidad que me dieron y me ha formado en crecimiento académico, humano y espiritual. A mis compañeros y compañeras, por sostener mis debilidades y celebrar conmigo mis fortalezas. Igualmente al alumnado, porque me han enseñado, con su curiosidad, con sus preguntas y con su energía, y finalmente doy gracias a mi familia por estar a mi lado y ayudarme a cumplir mis sueños».
la vocación de educar intacta durante 42 años
A lo largo de su trayectoria en este centro, ha pasado por las etapas de Infantil, con los más peques, y Primaria, con los que siguen. Y ha ido impartiendo numerosas materias, formándose continuamente para servir.
Por eso puede hablar con autoridad cuando le preguntamos a la vista de la actualidad revelada por el informe PISA, cómo lograr que los niños y niñas no solo den la nota, sino que aprendan lo necesario para su bien y el de la sociedad. Ella propone principalmente «poner al alumno en el centro como protagonista de su propio aprendizaje y educar desde el corazón.
El acompañamiento, la cercanía y un ambiente seguro y alegre hacen que el aprendizaje sea significativo. No se trata solo de formar académicamente, sino de complementar con una formación humana, emocional, social y espiritual. En definitiva, educar para la vida y para una mejor sociedad».
el agradecimiento de sus alumnos por su trayectoria
Hemos querido darles voz también a sus alumnos, y te presento a Alba, que tiene 11 años, está en 6º de Primaria, y nos cuenta así qué es lo que más le gusta de su seño Ana, a la que ha tenido de profe: «Lo que más me ha gustado ha sido que se esforzaba al máximo con nosotros para que aprendiéramos todo lo que era necesario y que nunca se rendía. Siempre nos ayudaba, a los que íbamos peor o mejor».
Alba reconoce que hay cosas que nunca olvidará: «Me ha enseñado a ayudar a todos los compañeros, a intentarlo, aunque alguna cosa no salga mal, y también a ayudar y querer a todos por igual».
la importancia de crear situaciones en su entorno para ponerlos en práctica
La seño Ana está convencida de que educar no es sólo enseñar conocimientos, que los alumnos aprueben en lo que podemos medir, sino ayudarles a descubrir los valores y las actitudes que van a lograr que sean personas de bien: «Creo que los valores hay que vivirlos, no solo explicarlos.
Es importante crear situaciones en su entorno para ponerlos en práctica y ayudarles luego a que reflexionen y puedan integrarlos en su manera de actuar. También es educativo ofrecerles modelos y referentes de personas que hayan hecho de esos valores una forma de vida. En nuestro modo de educar, Jesús de Nazaret y Santa Cándida de Jesús son dos referentes clave junto con otras personas que nos enseñan que lo que somos y aprendemos puede estar al servicio de los demás».











