Mientras la madrileña Alba Martín estaba trabajando en su ciudad la madrugada del viernes, en Palma sonaba el despertador de Irene González, que a las cinco salía de casa con su padre, José Miguel, y ambos se dirigían caminando al Parc de la Mar. Un avión desde la capital aterrizaba en el aeropuerto de Son Sant Joan alrededor de las 9,15 horas y de él bajaba una joven con «un tatuaje firmado por Rels B con un emoticono sonriente y la frase A new star», el álbum que tan bien conocen todos sus fans.
La chica es Alba, que continúa sin dormir y que en cuanto regrese a Madrid tendrá que «trabajar de nuevo». Tres horas antes, aún de noche, ya estaban rondando por el paseo Marítimo la mallorquina y su entregado progenitor, cuando ni siquiera habían cerrado los seis carriles de circulación frente a la Catedral y la zona del escenario del ídolo que ha sido nombrado hijo predilecto de Mallorca.
Quien hizo empalme ya había estado en el histórico concierto del año pasado en Son Moix, además del que cerró la gira mundial en el Metropolitano de Madrid y otro en Barcelona. «Me ha ayudado a ser feliz y gracias a él he superado una depresión», asegura mostrando otro tatuaje, el del título de una canción: Sonríe.
Estaba en primera línea de las vallas antes de que se abriesen para la actuación junto a la sevillana Rosa Gálvez, también una acérrima fan y a la que conoció por TikTok. Ella vino en avión la noche anterior, durmió («poco») en un hotel y ambas llegaron sobre las 11 horas al Parc de la Mar.
«Yo llevo desde 2018 asistiendo a sus conciertos, he estado en prácticamente todos, y me encanta sobre todo porque siempre que saca un nuevo disco ha coincidido con mis propias etapas sentimentales», tal como argumenta mientras luce una camiseta con el nombre de Skinny Flakk (el apodo de Rels B / Daniel Heredia Vidal).
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