Solo está pendiente de manipular el censo con la ‘ley de nietos’ y parece que esto tampoco le saldrá bien

A Ceuta se suma un nuevo frente de disputa entre Gobierno y oposición en plena rampa preelectoral: la decisión del Tribunal Supremo de dejar en suspenso las altas incorporadas al Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) en virtud de la llamada ley de nietos hasta que los consulados (saturados) acrediten que aquellos nacionalizados cumplen con la condición de ser descendientes de exiliados españoles. El pronunciamiento de los magistrados se coló en la sesión de control al Ejecutivo en el Congreso de este miércoles, la primera de este curso político que desembocará en la convocatoria de unas nuevas generales. Alberto Núñez Feijóo, igual que Santiago Abascal después, lució en su pecho la decisión para atacar al presidente por querer «manipular el censo electoral» —y «no le va a salir bien«, pronosticó— y Pedro Sánchez, aunque no cargó directamente contra el Supremo, sí acusó a PP y Vox, los partidos que han empujado contra la norma, de querer «cercenar el voto de miles de españoles«.

Feijóo mezcló en su pregunta Ceuta, el descalabro de España en el informe PISA y la decisión del Supremo. Llenó la coctelera para advertir de que todo le da igual al presidente porque su atención está volcada en ver cómo aumenta el censo vía ley de nietos: «En España, en la que usted todavía gobierna, las aulas de todo el país se vacían de conocimiento y las mochilas de los alumnos de Ceuta se llenan de esprays de pimienta. La degradación de su proyecto afecta ya a los niños de este país, lo cual es intolerable. El problema es que usted no está pendiente. No está pendiente de la vivienda, no está pendiente de la calidad educativa, no está pendiente de la huelga sanitaria, no está pendiente del funcionamiento de la alta velocidad ni de que las familias no lleguen a fin de mes. Usted solo está pendiente de manipular el censo con la ley de nietos y parece que esto tampoco le va a salir bien».

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Para el líder del PP, Sánchez está «pendiente» de eso y de las causas de corrupción que rodean a su partido: «Su problema es que el futuro político y procesal del presidente del Gobierno depende del silencio de demasiadas personas. Si la gerente [del PSOE, imputada en el caso Leire] canta, usted se va. Si [José Luis] Ábalos canta, usted se va. Si [José Luis Rodríguez] Zapatero canta, usted se va. Si Julio Martínez [amigo de Zapatero], si Gertrudis [Alcázar, secretaria del expresidente], si la directora general de la Guardia Civil canta [todos imputados], usted se va. Y si Marruecos canta, usted se va». En definitiva, concluyó: «Su libertad está condicionada a que muchas personas sigan callando sobre lo que saben de usted. Por eso, usted no es un presidente libre, un presidente que no vale para proteger la cuarta economía del euro de una agresión consentida o impulsada por Marruecos o un presidente, eso sí, que hace listas de periodistas a modo de ficha policial. Respóndame, señor Sánchez, si mañana volvieran a entrar 80.000 personas en Ceuta, ¿usted qué haría?».

No es un presidente libre, no vale para proteger la cuarta economía del euro de una agresión consentida o impulsada por Marruecos o un presidente, eso sí, que hace listas de periodistas a modo de ficha policial», reprocha con dureza Feijóo

Feijóo, por tanto, tocó varios palos antes de llegar a Ceuta. Pero Sánchez se agarró al que más le interesaba en su primera respuesta. Y fue el informe PISA, que ayer descubrió el mayor bajón educativo en los 25 años de vida de la macroencuesta mundial de la OCDE. Sánchez reconoció la «extraordinaria preocupación» por unos pésimos datos «en todos los países occidentales y también en España». Pero a continuación subrayó la inversión del Gobierno en educación frente a la no ejecutada por los gobiernos autonómicos, los que tienen la mayoría de las competencias en esta matería y que están en su mayoría controlados por el PP: la inversión se ha «multiplicado por dos» en el Ministerio de Educación respecto a la etapa del PP en la Moncloa, defendió, de 3.200 millones de euros a más de 6.000, como han crecido las becas, más de 1.000 millones, o la cooperación interterritorial con las comunidades autónomas para «reforzar la comprensión lectora y para reforzar también las matemáticas», más de 400 millones.

«¿Cuál es el problema? Que hay CCAA del Partido Popular que no ejecutan esos recursos económicos«, denunció. Sánchez pidió al PP su apoyo a dos proyectos de ley «fundamentales» para reforzar la comprensión lectora y que están atascados en la Cámara, el de docentes y ratios de alumnos por aula y el de prohibición de acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.

Feijóo retomó entonces el hilo de PISA también, porque demuestra, para el PP, el batacazo de la legislación educativa del Gobierno, «el mayor de los fracasos de la historia de nuestro país». El jefe del PP subrayó que «las mejores CCAA» en el ranking son del PP y los dos territorios «peores», Ceuta y Melilla, que dependen del ministerio. En el último tramo de su réplica, Feijóo retornó a Ceuta: «Su lealtad está comprometida, señor Sánchez. No me responde sobre Marruecos, no me responde sobre las listas negras [el informe de tertulianos y periodistas elaborado por Interior en 2024], ha desprotegido a su país y su país se lo hará pagar. Señoría, ponga fecha y nos vemos en las urnas». Que convoque elecciones, vamos, un exhorto constante del jefe de los populares.

Sánchez saca pecho de la inversión en educación frente a las CCAA y remata: «Habrá elecciones en 2027 pero el problema es que queremos ciudadanos no de primera y de segunda, sino ciudadanos todos de primera también con derecho al voto»

En el turno final, Sánchez sí que citó entonces la ley de nietos. Y era la primera vez que lo hacía desde que la decisión se conoció ayer: «Por supuesto que va a haber elecciones en el año 2027, por supuesto. Pero mire una cosa, señoría, el problema es que queremos ciudadanos no de primera y de segunda, sino ciudadanos todos de primera con los mismos derechos y también con el derecho al voto».

El presidente recordó que la llamada ley de nietos es en realidad una disposición, la adicional octava, dentro de la ley de memoria democrática aprobada en 2022, por lo que estaba en vigor cuando se celebraron las elecciones generales de 2023, en las que el PP, incidió, ganó también en el voto exterior. «Ahora resulta que el Partido Popular y la ultraderecha cercenan el derecho al voto de miles y miles de ciudadanos españoles, a aquellos a los que a sus padres y madres les obligaron sus antepasados al exilio. Ustedes quieren robarles el principal derecho de ciudadanía, que es el derecho al voto. Los veremos en las urnas y les volveremos a ganar», remachó.

La ley de memoria permite a hijos y nietos de españoles optar a la nacionalidad española siempre que acrediten los requisitos de haber nacido fuera de España, que el padre, madre, abuelo o abuela fueran originariamente españoles y que hubieran sufrido exilio por razones políticas, ideológicas, de creencia o de orientación sexual. Sin embargo, una semana después el Ejecutivo aprobó una instrucción, ante la dificultad para probar esos extremos, que «se presumirá» la condición de exiliado respecto de todos los españoles que salieron entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955. Y eso es lo que ahora pone en duda el Supremo: deja en suspenso la inscripción en el CERA de los nacionalizados en virtud de la ley hasta que haya sentencia, salvo en los casos en los que se pruebe que sí son descendientes de represaliados. Es decir, que pueden estar nacionalizados, pero no con derecho al voto. Es lo que consta en el fallo del Supremo adelantado ayer martes, a falta de notificar el auto, que cuenta con un voto particular.

El presidente responde a las acusaciones de «chantaje» por parte de Vox: «Me llaman perro. Mire, le digo una cosa, señor Abascal, a diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo»

Ceuta continuó atravesando la sesión de control al Gobierno. Lo hizo en la pregunta de Abascal, que inquirió si Sánchez está siendo «chantajeado por Marruecos por la información que disponen de su corrupción y la de su familia». El presidente respondió que no acepta el chantaje «de ningún partido» y «de ningún país» (tampoco, por tanto, de Rabat) y dejó una frase carne de virales: «Usted me ha llamado autócrata, dictador, incluso me llaman perro. Sí, sí, me llaman perro. Mire, le digo una cosa, señor Abascal, a diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo«.



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