Cuando las diferencias entre Defensa e Interior parecían ir perdiendo temperatura y pasando a segundo plano, la desclasificación de los papeles de Ceuta ha avivado las brasas. El choque interno en el Gobierno a cuenta de lo que dijo y no dijo el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes de la avalancha de Ceuta es ahora más descarnado, después de que se haya dado una situación completamente inédita: Moncloa ha desautorizado la interpretación que se desprende de lo que Moncloa misma ha desclasificado.
«Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del trono», dijo el servicio secreto en una de sus comunicaciones por mensajería telefónica a terminales de Interior, en este caso la Guardia Civil, un día antes de la crisis. «Las comunicaciones del CNI del 29 de julio nunca alertaron de una llegada masiva», ha matizado Moncloa. Lo primero se podía leer en una de las conversaciones de whatsapp sobre las que el Gobierno ha descorrido el telón pasadas las cinco de la tarde de este miércoles. Lo segundo lo emitía Moncloa tres horas después, cuando los medios ya contaban que el CNI sí alertó.
La desclasificación de papeles y la posterior matización acentúa la polémica entre Interior y Defensa sobre si había suficiente información previa: ambos ministros, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, habían mostrado diferencias de relato en sendas comparecencias en el Congreso, diciendo ambos su verdad: Robles, que el CNI avisó; Marlaska, que el aviso fue insuficiente.
Al salir a la luz tres mensajes telefónicos de agentes del CNI a la Delegación del Gobierno en Ceuta, parte del incendio chamusca también a un «cargo menor» -así lo llaman en la delegación-, que es el jefe de gabinete que sirve al delegado, Miguel Ángel Pérez. Este ha salido también a la palestra para restarle valor a los avisos del CNI y asegurar que su subordinado no le dio noticia.
Preguntas sin contestar
El estruendo del choque tapa las carencias de la desclasificación. Los Papeles de Ceuta muestran informes de la Guardia Civil sobre despliegue y medidas que tenía en estudio, cómo los diversos cuerpos de la Seguridad del Estado conocían que se estaba organizando una gran convocatoria de migrantes en redes sociales con decenas de miles de seguidores, cómo trataba el CNI con interlocutores del ecosistema de seguridad en Ceuta, cómo el mismo servicio comunicó su inquietud a la inteligencia marroquí, cómo analizaba la Policía Nacional la actitud de los gendarmes… Pero se quedan sin respuesta seis preguntas esenciales sobre aspectos que no figuran en el material desclasificado.
1: La primera la verbalizó en el Congreso, ante el ministro Marlaska, la diputada de Junts Marta Madrenas: si en diferentes ámbitos del Gobierno se conocía el riesgo de efecto llamada de la sentencia del Tribunal Supremo que proscribió el 8 de julio las devoluciones en caliente de migrantes nadadores, ¿por qué llegó el día 30 de ese mes sin que hubiera una barrera flotante que justificara legalmente esas devoluciones, y, sin embargo, luego, en un solo día pudo instalarse?
2: Las comunicaciones escritas entre agentes operativos del CNI y el ejecutivo de la Delegación del Gobierno o un oficial de Información de la Guardia Civil se reproducen con gran laconismo. Después de ese intercambio de mensajes, tienen lugar dos conversaciones telefónicas que no se transcriben. Quizá no haya grabación. Se queda pues sin esclarecer sí, al considerar insuficiente o imprecisa la información que proporcionaba el CNI, sus interlocutores de Interior pidieron o no una ampliación, más precisión o más detalles.
3: No se sabe además si, aparte de los dos avisos del CNI a la inteligencia marroquí sobre multitudinarios preparativos de migrantes en las redes sociales, tanto la DGST como la DGED -servicios de inteligencia interior y exterior de Maruecos- contestaron a los españoles y, en ese caso, qué dijeron.
4: En el mismo plano, no ha trascendido en esta desclasificación si hubo conversaciones telefónicas del ministro del Interior con su homólogo marroquí o el jefe de la policía del país vecino.
5: En el campo de Exteriores, no se sabe si con la canícula de julio manifestó Marruecos de alguna manera a algún miembro del Gobierno, antes de la avalancha, descontento, disgusto o amenazas por alguna medida diplomática española, como la visita de Pedro Sánchez a Argel o la propuesta de dar la nacionalidad a saharauis nacidos antes de 1975.
6: Y, en fin, se queda en el terreno de las incógnitas y la conjetura de qué hablaron los ministros de Interior y Defensa y a través de qué canales, en las tensísimas horas de crisis de los días 29, 30, y 31 de julio y 1 de agosto.
Suscríbete para seguir leyendo










