La Asociación Emburria de Cangas de Onís es una entidad que desarrolla una importante labor social dirigida principalmente a las personas con diversidad funcional y a sus familias. A lo largo de sus 24 años de trayectoria, se ha convertido en un referente en el Oriente de Asturias. Su trabajo busca mejorar la calidad de vida de las personas, favorecer su participación en la sociedad y facilitar el acceso a diferentes recursos y servicios.
Emburria nació hace 24 años gracias a un grupo de familias que decidió unirse para buscar nuevas oportunidades para sus hijos. Querían que pudieran desarrollar su proyecto de vida sin tener que marcharse de su tierra. Aquella decisión no solo cambió la vida de estas familias, sino que también contribuyó a transformar Cangas de Onís y su entorno.
Esta labor tiene especial importancia en un concejo rural, donde los recursos pueden encontrarse más lejos, existen dificultades de transporte y no siempre están disponibles todos los servicios necesarios. Cuando una familia tiene un hijo con diversidad funcional puede surgir una pregunta difícil: ¿será necesario marcharse para encontrar los apoyos que necesita? Emburria lleva años trabajando para que la respuesta sea no y para que las personas puedan vivir, crecer, trabajar y continuar formando parte de su comunidad. Por ello, su trabajo también contribuye a luchar contra la despoblación.
Uno de los aspectos fundamentales de Emburria es su función como punto de apoyo para las familias. Conocer las ayudas, servicios y posibilidades ofrecidas por las administraciones públicas puede resultar complicado. La asociación proporciona información, orientación y acompañamiento y también desarrolla sus propios servicios. Las familias pueden necesitar ayuda relacionada con servicios sociales, educación, empleo, ocio, transporte o autonomía personal. Cuando aparecen dudas o momentos difíciles y no se sabe a qué puerta llamar, Emburria escucha, orienta y acompaña.
Sin embargo, su actividad va mucho más allá de informar. La asociación ofrece diferentes actividades adaptadas a las necesidades y capacidades de sus participantes. Estas pueden ser educativas, sociales, culturales, deportivas o recreativas y también pueden estar relacionadas con el desarrollo de la autonomía personal. Su finalidad es conseguir que las personas con diversidad funcional dispongan de oportunidades para participar activamente en la sociedad.
Las actividades de ocio son especialmente importantes. El ocio no es solamente entretenimiento, sino también una oportunidad para relacionarse, hacer amigos, descubrir intereses y mejorar el bienestar emocional. Talleres, excursiones, encuentros, celebraciones y actividades culturales permiten compartir experiencias y crear vínculos. También ayudan a evitar situaciones de aislamiento y aumentan el sentimiento de pertenencia a la comunidad.
Emburria se caracteriza además por estar presente en la vida cotidiana de Cangas de Onís. Participa en fiestas, actividades deportivas, colegios, el instituto, campañas del Ayuntamiento y otras iniciativas en las que puede colaborar. Esto demuestra que la inclusión no consiste únicamente en organizar actividades específicas para las personas con diversidad funcional, sino en conseguir que formen parte de los mismos espacios y actividades que el resto de la ciudadanía.
Otro de los grandes logros de Emburria ha sido contribuir a cambiar la mirada de la sociedad. Hace años, muchas personas con discapacidad estaban más apartadas de la vida de los pueblos. Actualmente podemos encontrarlas en instalaciones deportivas, centros culturales, fiestas, comercios y otros espacios. Están donde debemos estar todos: formando parte de la vida de nuestro pueblo.
Este cambio también es importante para las nuevas generaciones. Los niños han crecido viendo esta realidad con naturalidad. Para ellos, las personas con diversidad funcional son compañeros, amigos y vecinos. Esta convivencia ayuda a eliminar prejuicios y permite construir poco a poco una sociedad más abierta, cercana, respetuosa y humana.
Emburria también representa un espacio de encuentro para las familias. Compartir experiencias con personas que viven situaciones similares permite intercambiar información, resolver dudas y expresar preocupaciones. Al mismo tiempo, las actividades dirigidas a las personas con diversidad funcional favorecen su autonomía y pueden proporcionar momentos de respiro a sus familias.
La asociación también promueve que las propias personas con diversidad funcional tengan un papel activo. Una verdadera inclusión no consiste solamente en organizar actividades para ellas, sino en contar con ellas, escuchar sus preferencias y permitirles tomar decisiones relacionadas con su vida. Potenciar su autonomía y autodeterminación contribuye a mejorar la autoestima y el desarrollo personal.
Otro aspecto importante es que Emburria genera empleo en el territorio. Cuenta con profesionales que trabajan en el Oriente de Asturias y desarrollan su profesión ayudando a otras personas. Es empleo que permanece en la zona y que también genera actividad económica en comercios, hostelería y otros servicios. Por tanto, Emburria no es solamente una asociación que recibe apoyos, sino una entidad que aporta, genera oportunidades y devuelve mucho a su comunidad.
Todo este trabajo ha recibido un reconocimiento especialmente importante: la Medalla de Asturias, que Emburria recibe este 8 de septiembre. Este premio reconoce mucho más que 24 años de trabajo. Reconoce una manera de entender el mundo rural y demuestra que desde un pueblo se puede innovar, crear empleo, luchar por la inclusión y defender que todas las personas tengan las mismas oportunidades, vivan donde vivan.
En conclusión, Emburria ha contribuido durante estos 24 años a mejorar la vida de muchas personas con diversidad funcional y de sus familias. Ha creado oportunidades, acercado recursos, generado empleo, acompañado a quienes lo necesitaban y ayudado a que muchas familias puedan permanecer en su tierra. Además, ha conseguido algo todavía más importante: hacer comunidad y cambiar la forma en la que la sociedad entiende la diversidad.
La Medalla de Asturias reconoce el esfuerzo de las familias que iniciaron este proyecto, pero también el de los profesionales, voluntarios y todas las personas que cada día hacen posible Emburria. Su trayectoria demuestra que la inclusión beneficia a toda la sociedad y que un pueblo con más oportunidades, más apoyo y más participación es también un pueblo mejor.
Emburria no espera a que las cosas cambien: trabaja para cambiarlas. Después de 24 años, su historia demuestra que trabajar por la inclusión también es hacer pueblo.
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