Emoción y tradición en Santa Margalida. Las calles de la Vila han vivido esta noche de domingo una nueva edición de la procesión de la Beata, conocida como la más típica de Mallorca, un sentido homenaje a la santa mallorquina que se inició a finales del siglo XVIII para conmemorar la beatificación de Catalina Thomàs.
Las notas de la tradicional canción Sor Tomasseta han resonado, un año más en la noche margalidana. Como es tradición, esta melodía ha acompañado todo el recorrido del desfile.
Durante las más de dos horas que ha durado el acto, bandas de música y colles de xeremiersde diferentes pueblos de Mallorca como Algaida, Selva, Petra, Montuïri, Santa Maria, Pollençahan sido las encargadas de tocar repetidamente las notas de esta tonada. Payeses, segadoras y dimonis, todos ellos vistiendo según las normas establecidas por la organización, acompañaron a Cristina Cladera Sánchez quien representó este año a la Beata. Fueron unas 2.800 personas involucradas activamente en el desarrollo de una cita que se repite cada primer domingo de septiembre.
La procesión partió a las 21 horas de la plaza de l’Església siendo los carretons, que ocupan niños de hasta cinco años de edad, los primeros en salir, precedidos por los gegants. Como es tradicional, durante todo el recorrido los dimonis intentaron robar las jarras que portaban payeses y segadoras.
Las doce carrozas recordaron momentos significativos de la vida de la santa valldemossina desde su niñez y juventud en la possessió de Son Gallard, su vida en el convento de Santa Magdalena y su beatificiación; y también . Como novedad, este año se ha podido ver la reforma realizada en La cel·la que se ha modificado para que se parezca al máximo a la habitación que ocupaba la beata. La carroza de la Seu, creada hace tres años, volvió a destacar por su espectacularidad. Flor de Mallorca, en la que se colocan las flores de la ofrenda que se realiza el sábado, fue una de las más coloridas y destacadas.
La también denominada Beata den terra, Cristina Cladera Sánchez, acompañada por las santas de su devoción, Santa Pràxedes y Santa Catalina, ha pasado poco antes de las 22:30 horas frente al palco de las autoridades. Ante ella su padre, el dimoni Jordi Cladera, ha roto una de las primeras jarras. Presenciaron la emotiva escena la presidenta del Llorenç Galmés, president del Consell de Mallorca; y Martí Torres, alcalde de Santa Margalida, entre otras autoridades.
La tradicional trencadissa de las jarras en la plaza de l’Església, a los pies de la Beata, ha marcado el fin de la procesión.
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