Todo listo para que el curso 2026/2027 arranque este miércoles, 9 de septiembre, en Canarias. El consejero de Educación, Poli Suárez, afronta su último curso al frente del cargo, un momento que aprovecha para dos cuestiones: hacer balance y repasar las principales novedades previstas para este septiembre, desde el programa que reduce la carga burocrática de los profesores hasta los nuevos centros integrados de FP o la gratuidad de libros. También se para a analizar la Ley de autoridad docente, una norma que ha generado críticas de distintas asociaciones, pero que, a su juicio, es «muy necesaria» para mejorar las condiciones de la plantilla y protegerla ante agresiones.
Último curso escolar al frente de la Consejería, ¿se va satisfecho?
Soy una persona muy inconformista. Siempre quiero llegar a más objetivos y alcanzar todas las propuestas con las que nos hemos comprometido a lo largo de estos años. Hablar de satisfacción sería también caer en la autocomplacencia y no me parece bien. En Educación siempre hay que ir a más y en eso estamos.
¿Hay algo que se le haya quedado en el tintero?
Probablemente teníamos que haber llegado antes a más sitios, a más objetivos. Hemos conseguido avanzar en muchos aspectos, desde alcanzar una mayor financiación hasta cumplir con el hito marcado por el Ministerio en el primer ciclo de Infantil –0 a 3 años–, pero siguen quedando muchas cosas por hacer.
«Probablemente teníamos que haber llegado antes a más sitios, a más objetivos»
Arranca un curso cargado de novedades. Las ratios bajan, comienza a implantarse la gratuidad de libros, se incorporan los primeros psicólogos y los ‘profes’ tendrán menos papeleo. ¿Cuál cree que será el gran avance este año?
Doramas, sin duda. El nuevo sistema de gestión libera al profesorado de una buena parte del papeleo. En estos días he hablado con los centros en los que ya se ha implantado y, aunque siempre hay flecos que corregir, los directores me han transmitido muy buenas sensaciones. Todos coincidían en que se puede reducir a la mitad la carga burocrática. Ese es uno de los grandes objetivos que nos marcamos al inicio de legislatura y, entre los docentes, era una de las demandas más repetidas. La gratuidad de libros de texto es otro hito porque para las familias será un alivio importante, aunque es cierto que es solo una primera fase. Este curso, la medida beneficiará a 70.000 estudiantes, pero la intención es que cuando esté plenamente establecido llegue a los más de 185.000 alumnos de la educación obligatoria.
¿El número de matrículas crece o continua la tendencia a la baja?
Aún no tengo el dato oficial porque hay gente que todavía está matriculándose en Formación Profesional. Vamos a ver qué pasa a lo largo de este mes de septiembre, pero yo soy optimista, espero que no disminuya tanto como en el curso pasado, que perdimos 6.000 alumnos. Pese a esta caída, he de decir que a lo largo de la legislatura hemos creado 2.351 plazas docentes. ¿Qué nos ha llevado a esta creación? Pues, lógicamente, la puesta en marcha del primer ciclo de Infantil y la bajada de ratio, aunque también se ha contratado personal para atender al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) y para Formación Profesional.
«Soy optimista, espero que el número de estudiantes no disminuya tanto como en el curso pasado, que perdimos 6.000 alumnos»
Esta última enseñanza, la Formación Profesional, es cada vez más popular, sobre todo, por su alta tasa de empleabilidad –a nivel nacional, el 73% logra insertarse en el mercado laboral–. En los últimos cursos ha habido un crecimiento sostenido, ¿se podrá mantener ese ritmo?
Con los datos que manejamos ahora mismo hay cierto baile de cifras. Al principio se decía que íbamos a llegar a los 50.000 alumnos y de momento creo que estamos rondando los 48.000. Cuando hay algo nuevo, siempre cuesta arrancar. Probablemente no podamos llegar a todo, pero la inmensa mayoría de esas demandas están siendo atendidas. En islas no capitalinas como El Hierro y La Gomera se han abierto los primeros centros integrados de FP. Lo mismo en el norte de Gran Canaria, en Icod de los Vinos (Tenerife) y en el sur de Fuerteventura. Este último, por ejemplo, era una demanda histórica y cuando digo histórica me refiero a muchos muchos años. No solo hay un mapa más disperso, también más ciclos, más grupos y más familias profesionales. Al inicio de legislatura, uno de los primeros datos que pedí es cuántas empresas había en bolsa. En ese entonces eran unas 2.500, el curso pasado superamos las 5.000 y hoy hablamos de más de 9.000 empresas que quieren acoger a ese alumnado para seguir formándolo.
El consejero de Educación, Poli Suárez / José Pérez Curbelo
¿Teme que haya islas o sectores profesionales que se queden atrás?
En estos años hemos entendido que tenemos que insularizar la FP. El último mapa que existía tenía nada más y nada menos que 30 años. Estaba totalmente obsoleto. Por eso analizamos la demanda existente isla por isla y de la mano del sector empresarial. Nada tiene que ver la realidad de Tenerife con la de El Hierro. Eso ocurre incluso dentro de la propia isla; el norte y el sur de Gran Canaria tienen necesidades totalmente distintas.
Hay un cambio que sí tendrá que producirse al mismo ritmo en el conjunto del Archipiélago: la bajada de ratios. Todos los centros educativos enfrentan una importante reducción del número de alumnos por clase, pero, ¿están todas las infraestructuras preparadas para ello?
Es cierto que no todos los centros de Canarias están preparados, por eso pusimos en marcha la docencia compartida, es decir, dos o más profesores en un aula. Hemos visitado más de 400 centros y somos conocedores de las necesidades de espacios que existen en muchos de ellos. En los que no se puede llevar a cabo la bajada de ratios, hemos apostado por esa opción B. De momento, por las distintas reuniones que estamos manteniendo, parece que está funcionando muy bien.
«No todos los centros de Canarias están preparados para tener más clases, por eso pusimos en marcha la docencia compartida para cumplir con las ratios»
El Ministerio contempla bajar las ratios también en la Educación Infantil de 0 a 3 años. Para hacer frente a esta reducción, los centros infantiles privados han pedido garantías, ¿le han trasladado a usted esta queja?
Yo me reúno con toda la comunidad educativa, tanto con la pública, como con la concertada o privada. Lo que pasa es que el Ministerio ha hecho un anuncio que no se ha llevado a cabo, ni siquiera hay acuerdo adoptado con el resto de comunidades o con el propio Estado. Las empresas nos dicen que va a ser inasumible esa bajada de ratio, pero también es verdad que es una decisión estatal y, hasta donde yo tengo conocimiento, la han parado. Si se llegase a aprobar está claro que supondría contratar más personal. Nosotros, en 0 a 3 años, estamos cumpliendo estrictamente, incluso hemos superado la cifra que en su momento marcó Madrid. También hemos ayudado a cumplir con el hito estatal porque hemos puesto en marcha las plazas que no se han creado en otras regiones. Aun así, seguimos necesitando más espacios, sobre todo en entornos rurales y en zonas más desfavorecidas.
Canarias es cada vez más diversa en todos los aspectos, una realidad que se observa de manera clara en las aulas, donde cada vez hay más nacionalidades. ¿Cómo se están adaptando los centros a esa mezcla de culturas e idiomas?
Entre todas esas plazas docentes que hemos creado también hay refuerzo idiomático, precisamente porque el Archipiélago es una tierra cada vez más diversa y tenemos que adaptarnos a esa realidad.
Si hablamos de diversidad no podemos olvidarnos del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Un sindicato denunció hace unos días que arrancaba un nuevo curso sin intérprete de lengua de signos.
No he podido verlo, pero no se puede decir que un curso empieza sin intérprete porque hay una parte del personal que todavía se está incorporando. En Gran Canaria, por ejemplo, entra el lunes; en Tenerife, de los tres previstos, hay uno ya incorporado y otros dos que entrarán estos días.
«No se puede decir que un curso empieza sin intérprete porque hay una parte del personal que todavía se está incorporando»
Este alumnado también estrena centro este curso, el CEE Adeje. ¿Hay algún otro espacio listo para abrir sus puertas? ¿Alguna obra prevista?
Para estos meses no. Date cuenta que estamos en fase de construcción de muchas de esas nuevas infraestructuras. En el CEE Adeje llevábamos dos años intensos. Además de ser un espacio muy necesario, ese centro es una de las grandes apuestas y, en buena parte, verá la luz estos días gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Adeje. En paralelo, también hemos firmado convenios con los cabildos de Lanzarote, La Gomera y Tenerife para implantar nuevas zonas de sombra en los colegios. Con el de Tenerife, de hecho, no tardaremos en firmar un nuevo acuerdo para abarcar más centros. Hay que tener en cuenta que hasta hace unos años no existía siquiera un protocolo para saber cómo actuar ante episodios de calor. Tenemos que valorar dónde estábamos, dónde estamos y a dónde queremos llegar. Aunque, insisto, todavía queda mucho por hacer. No puedo decir que estoy conforme con los resultados al cien por ciento, pero es verdad que estoy contento con los avances en infraestructuras.
Las escuelas rurales tienen su propia lucha. Con la llegada de septiembre, vuelven a exigir los mismos servicios –transporte, comedor, extraescolares…– que el resto de centros. ¿Es una petición realista? ¿Hay novedades para ellos?
En todas las de Lanzarote, por ejemplo, hemos puesto en marcha comedores. Hemos centralizado el servicio en un centro matriz y de ahí va saliendo la comida al resto de escuelas. La intención con esta medida es garantizar la continuidad del alumnado, intentar que el centro más próximo a sus viviendas tenga los mismos servicios, pero también queremos contribuir a fijar población. Hay muchas que piden comedores de gestión propia, pero no tienen los recursos. El modelo lanzaroteño está funcionando muy bien e incluso ha hecho que aumenten las matrículas, por eso vamos a trasladarlo al resto de las Islas. Aunque intentamos garantizar su continuidad, hay algunas que no van a sobrevivir porque no hay alumnos. Como me decía una familia, no voy a dejar a mi hijo aquí solo porque eso al final le va a perjudicar. Es insostenible, hasta para el propio niño que no se va a relacionar.
Los comedores también suscitaron polémica el curso pasado. Varios centros advirtieron que faltaba personal no docente, ¿volverán a encontrarse un escenario similar?
Deseo que no, pero es verdad que es difícil cubrir bajas. Hemos contratado a más de cien auxiliares de comedor y, con los datos que tengo, no debería haber problemas al inicio de curso. A los centros les hemos dicho que cualquier incidencia nos la comuniquen de inmediato para poder actuar sobre la marcha. Aun así, es complicado encontrar personal.
«Aunque intentamos garantizar la continuidad de las escuelas rurales, hay algunas que no van a sobrevivir porque no hay alumnos»
Alumnos y profesores cerraron en junio con la Ley de autoridad docente en el aire, ¿qué pasará este curso?
Ahora ya se lleva a trámite parlamentario, falta el informe final.
Una vez se apruebe, ¿están los medios para aplicarla?
Sí, claro. Es un texto que ha generado polémica, pero yo creo que es una ley que viene a ayudar, no a dividir. Si los docentes están protegidos, eso terminará generando un mejor ambiente con el alumnado y con las propias familias. No es una norma para dividir, sino para garantizar la convivencia en los centros. No vamos a demonizar a nadie, pero tenemos que dar una protección en todo su ámbito, no solo ante agresiones, sino con mejores condiciones laborales. Tampoco viene a regular la atención a la diversidad, para eso hay otra ley.
Recta final en el cargo y aún no se ha logrado que el 5% del PIB se destine a Educación. ¿No cree que sea una cifra realista?
No voy a cuestionarlo, pero sí es cierto que hay que analizar por qué nunca nadie ha llegado al 5%. Cuando más cerca estuvimos fue en 2021, cuando el PIB cayó de manera considerable. A partir de ahí nos hemos ido alejando, pero la inversión siempre ha ido en aumento hasta alcanzar una cifra récord (2.315 millones). ¿Me gustaría llegar al 5%? A nadie se le escapa que sí, pero tengo que ser realista y va a ser complicado.
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