La alianza entre Donald Trump y Silicon Valley es tan estrecha que el Gobierno de Estados Unidos termina haciendo de portavoz de los intereses de la industria tecnológica más poderosa del mundo.
La administración trumpista está aprovechando el encuentro del G20 que se celebra esta semana en Carolina del Norte para presionar a las economías más grandes para que no intervengan en el desarrollo de la inteligencia artificial y eviten crear normas para la regulación de esta tecnología.
Para las grandes empresas de IA, la mayoría de ellas estadounidenses, las reglas adoptadas para garantizar la seguridad de sus servicios son un inconveniente que puede ralentizar su negocio. Quieren menos regulación para ganar más dinero o poder influir en la redacción de leyes a medida que se redactan, influenciando así el proceso democrático.
La Casa Blanca coincide con esa visión y por eso está presionando a los países que conforman el G20 —como China, Brasil, Alemania, Japón, Francia o Arabia Saudita— para que se comprometan a no elaborar nuevas leyes que pongan coto a la IA generativa.
Mark Zuckerberg, mandamás de Meta, participa en el encuentro del G20. / Cornell Watson / BLOOMBERG
Para promover los llamados «Principios de Carolina» entre las grandes economías mundiales, EEUU contó ayer con el apoyo de titanes de la industria como Elon Musk o Mark Zuckerberg, que participan en la reunión entre el sector y los ministros de comercio del G20.
Menos normas
El hombre más rico del mundo ha aprovechado el encuentro para reiterar sus ataques contra la normativa tecnológica de la Unión Europea. «Es necesario contar con un entorno relativamente libre de regulaciones, lo que significa que, por defecto, las novedades deben ser legales y no ilegales», ha indicado. El mandamás de Tesla y SpaceX acusa a Bruselas de «frenar el progreso de las nuevas tecnologías».
Por otro lado, el cofundador y director ejecutivo de Meta ha pedido a los países del G20 no adoptar leyes que restrinjan el lanzamiento de modelos de IA de pesos abiertos, sistemas parcialmente de acceso público con los que Zuckerberg quiere posicionar su empresa.
El martes también habló Demis Hassabis, de Google DeepMind, que fue el único que instó a los representantes de las grandes economías del mundo establecer pruebas de seguridad para testear los sistemas de IA antes de que se comercialicen entre el gran público.
Este miércoles será el turno de Tom Brown, cofundador de Anthropic. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y el de Nvidia, Jensen Huang, comparecerán por separado ante los delegados del G20 junto con Howard Lutnick, secretario estadounidense de Comercio, según Reuters.
Fuente: El Periódico















