El Grupo Samca amplía su posición en el mercado de materias primas para la industria cerámica. A través de su filial Euroarce, especializada en este sector y con una fuerte presencia en Teruel, ha comprado los activos mineros e industriales de la empresa Caobar en Poveda de la Sierra (Guadalajara). La operación, realizada en el marco del concurso de acreedores de esta firma minera, le permitirá incorporar a su cartera dos minas de caolín y arena silícea y una planta industrial, con el objetivo de recuperar la producción “a la mayor brevedad” y mantener los 14 puestos de trabajo directos vinculados a estas instalaciones.
El objetivo, según explican desde Euroarce , es convertir las instalaciones de la vecina provincia de Guadalajara en un proyecto industrial estable y de largo recorrido, en colaboración con las administraciones autonómicas y locales y manteniendo una relación estrecha con el territorio.
La adquisición permite además a Euroarce incrementar sus reservas de caolín y arena silícea y ampliar su capacidad global de suministro de materias primas destinadas principalmente a la industria cerámica. El caolín es un mineral utilizado, entre otras aplicaciones, en la fabricación de azulejos y pavimentos, mientras que las arenas de alto contenido en sílice tienen también usos en sectores como el vidrio y la metalurgia.
Crecimiento de Euroarce
La operación supone un nuevo paso en la estrategia de crecimiento de Euroarce fuera de su territorio de origen. La compañía nació en Teruel a finales de los años ochenta como parte del proceso de diversificación de Grupo Samca y ha ido extendiendo desde entonces su actividad minera e industrial por diferentes provincias españolas y también por Italia. Actualmente cuenta con 15 minas activas y 14 plantas industriales y mueve más de 3,5 millones de toneladas anuales de minerales y pastas, con una plantilla superior a 600 profesionales.
Su actividad abarca la extracción y transformación de arcillas, caolines, feldespatos y arenas, materias primas que posteriormente se suministran fundamentalmente a la industria cerámica, aunque también tienen aplicaciones en la fabricación de vidrio, la construcción, la metalurgia y otros sectores industriales. La compañía destaca, además, por controlar buena parte de la cadena de valor, desde la explotación de los yacimientos hasta el tratamiento y elaboración de productos adaptados a las necesidades de sus clientes.
Ampliación de una mina en Teruel
El crecimiento de Euroarce ha estado estrechamente ligado a la expansión de la industria cerámica castellonense, pero mantiene una fuerte vinculación con Aragón. La compañía tiene su origen en las explotaciones mineras de Teruel y actualmente conserva una parte relevante de su actividad en la provincia. Uno de sus principales proyectos recientes es la ampliación de la mina de arcillas blancas de La Dehesa, en los municipios turolenses de Crivillén, Gargallo y Estercuel, cuyo nuevo proyecto fue autorizado por el Gobierno de Aragón el pasado abril. La actuación permitirá duplicar las reservas de arcilla de la explotación, aunque sin incrementar inicialmente la capacidad de producción, que supera las 750.000 toneladas anuales.
El movimiento en Guadalajara se enmarca así en una estrategia de diversificación geográfica de los recursos minerales. Euroarce ya cuenta con explotaciones en Teruel, Segovia, Zamora, Cuenca y Lugo, además de instalaciones industriales en Castellón e Italia. La compañía ha ido incorporando nuevos yacimientos precisamente para asegurar el suministro de minerales que demanda la industria cerámica y reducir la dependencia de recursos concentrados en determinadas áreas.
Para Grupo Samca, la operación supone otro paso en una estrategia empresarial que tiene precisamente en la diversificación uno de sus principales rasgos. El grupo, de origen aragonés y con sede central en Zaragoza, mantiene actividades en sectores tan distintos como la minería, las energías renovables, los polímeros y fibras sintéticas, la agroalimentación, la promoción inmobiliaria, la agroquímica y las infraestructuras logísticas. La compañía, de capital privado y familiar, factura cerca de 1.500 millones de euros y emplea a unas 4.000 personas en España y otros mercados internacionales, según los datos corporativos del propio grupo.
Caobar, por su parte, era una histórica empresa minera fundada en 1964 por un grupo de industriales valencianos de la cerámica. Tras ahogarse financieramente por los costes energéticos y acumular una deuda superior a los 28 millones de euros, la firma entró en concurso de acreedores y fase de liquidación a principios de 2025. La administración concursal ha adjudicado en subasta pública sus unidades productivas y concesiones mineras para intentar salvar la actividad.












