Hay torneos que sirven para confirmar favoritos y otros que terminan descubriendo historias inesperadas. El FIP Bronze disputado en BamVolea Ciudad de la Raqueta ha dejado una de esas últimas.
Javier Collantes y Asier Martínez habían entrado en el cuadro principal gracias a una wild card y partían con pocos puntos en el ranking FIP. Seis días después, han terminado como campeones tras completar un recorrido en el que han ido dejando fuera a varias de las parejas mejor situadas del torneo.
En la final, la pareja madrileña se ha impuesto por 7-5 y 6-4 a Jesús Moya y Thomas Leygue, en un partido mucho más igualado de lo que refleja el marcador. Los dos sets se han resuelto en el tramo decisivo y, curiosamente, de la misma manera: un Star Point ha terminado provocando el break cuando el marcador señalaba 5-5 en la primera manga y 4-4 en la segunda.
Club Bamvolea durante un partido
El triunfo ha puesto el broche a una semana especialmente exigente. En cuartos de final, Collantes y Martínez habían eliminado a Arnau Ayats y Emilio Sánchez Chamero, cuartos cabezas de serie, mientras que en semifinales habían dejado fuera a Marc Sintes y Nacho Moragues, segundos favoritos del cuadro.
La final femenina ha tenido una historia muy distinta. Amanda López y Camila Fassio, primeras cabezas de serie, han confirmado los pronósticos con una actuación prácticamente impecable durante toda la semana. En el partido por el título se han impuesto por un contundente 6-2 y 6-0 a Ana Domínguez y Aida Martínez y han cerrado el torneo sin ceder un solo set.
El torneo ha reunido a 196 jugadores de 16 nacionalidades y ha servido además como antesala del Comunidad de Madrid P1 de Premier Padel, que comenzará el 1 de septiembre en el Movistar Arena.
Pero, más allá de las cifras, la imagen que deja la semana es la de una pareja que comenzó el torneo necesitando una invitación para entrar en el cuadro y lo terminó levantando el trofeo. En un circuito donde el ranking suele marcar buena parte del camino, Collantes y Martínez han demostrado en Madrid que todavía queda espacio para las grandes sorpresas.











