Noruega ha vivido este domingo una de las jornadas más emotivas de su historia reciente.
Apenas dos días después de la muerte de Harald V, la familia real ha vuelto a reunirse para rendir homenaje al monarca fallecido en una ceremonia religiosa marcada por el dolor, el recogimiento y las inevitables imágenes de una nueva generación de la Corona enfrentándose a una pérdida profundamente personal.
El acto principal de esta jornada de duelo se ha celebrado a las 11.00 horas en la histórica iglesia de Asker, hasta donde se ha desplazado el rey Haakon VIII (53 años) junto a su madre, la reina Sonia (89), y sus dos hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra (22) y el príncipe Sverre Magnus (20).
El rey Haakon VII, con su hija Ingrid y la reina Sonia, en el servicio religioso en memoria del rey Harald celebrado en la iglesia de Asker.
Las imágenes del nuevo monarca han acaparado las miradas del mundo entero. Afectado por la muerte de su padre, Haakon VIII, pero con la mejor de sus sonrisas al saludar a las autoridades eclesiásticas, ha afrontado uno de sus primeros grandes actos públicos como rey.
Lo ha hecho, además, con el peso de una doble responsabilidad: despedir a Harald V como hijo y, al mismo tiempo, representar como soberano a la institución que acaba de heredar.


La reina Sonia, el rey Haakon VIII y la princesa Ingrid, en el servicio religioso oficiado en la iglesia de Asker, a unos 20 kilómetros de Oslo, en memoria del fallecido rey Harald.
A su lado ha estado en todo momento su madre, que ha recibido el apoyo de su hijo y de sus nietos en unas horas especialmente difíciles. La viuda de Harald V ha acudido al servicio religioso vestida de riguroso luto, acompañada por su familia más cercana, arropada en el dolor por quienes ahora representan la continuidad de la Casa Real noruega.

El rey Haakon VII, con su hija Ingrid, en el funeral de Harald V.
La ausencia de Mette-Marit
Una de las ausencias más comentadas de la jornada ha sido la de la reina Mette-Marit (53). La esposa del actual Jefe de Estado no ha asistido al servicio religioso celebrado en Asker, tal y como había anunciado previamente la Casa Real de Noruega.
Desde el Palacio de Oslo han recordado que la reina «se está recuperando del trasplante de pulmón al que se sometió en junio«. Por este motivo, mantiene «una participación limitada en los actos oficiales» mientras avanza en su proceso de recuperación.

La reina Sonia se dirige al interior de la parroquia de Asker junto a su nieto, el príncipe Sverre Magnus.
La institución ya había precisado, tiempo atrás, que Mette-Marit, a la que se le diagnosticó fibrosis pulmonar crónica en octubre de 2018, debe dosificar sus compromisos públicos durante esta etapa de convalecencia.
Numerosos ciudadanos acuden a la iglesia de Asker para acompañar a la familia real noruega
A pesar de su notable ausencia en la ceremonia de este domingo, la consorte no permanecerá completamente al margen de las honras fúnebres. Está previsto que participe en el funeral de Estado, cuya fecha y lugar aún están por confirmar, así como en otros de los principales actos organizados para despedir a Harald V.
Numerosos ciudadanos se congregan desde primera hora de la mañana de este domingo en los alrededores de la iglesia de la localidad de Asker, donde se ha celebrado el funeral del rey Harald.
Su ausencia ha dejado así una imagen especialmente significativa en la iglesia: Haakon VIII, convertido hace apenas unos días en rey, afrontando el duelo por su padre acompañado por su madre y por sus dos hijos, mientras su esposa continúa centrada en su evolución.
Vista de la iglesia de Asker donde la familia real noruega, a excepción de la reina Mette-Marit, ha asistido este domingo a la misa en memoria del rey Harald V, fallecido el viernes a los 89 años de edad.
Una iglesia con significado para la Casa Real de Noruega
La ceremonia de este domingo se ha celebrado en un ambiente de profundo duelo en toda Noruega.
Numerosos ciudadanos se han congregado desde primera hora de la mañana de este domingo en los alrededores de la iglesia de Asker para ver de cerca a la familia real en la misa en memoria del soberano.
Este templo (Asker kirke) ofrece un profundo valor histórico, arquitectónico y afectivo para la monarquía escandinava. Ubicada en el municipio de Asker, a unos 20 kilómetros al suroeste de Oslo, es la parroquia local vinculada a la residencia oficial de la familia real.

Interior de la iglesia de Asker, próxima al palacio de Skaugum, donde se ha oficiado un funeral en memoria del rey Harald V de Noruega este sábado, 30 de agosto.
Construida entre 1858 y 1859 sobre las ruinas de una iglesia medieval de piedra destruida por un incendio, presenta una imponente fachada de ladrillo rojo vista, arcos apuntados y una esbelta torre central con aguja.
Lejos de lo que se pueda creer, no es un templo oficial de Estado, como la Catedral de Oslo o la Catedral de Nidaros. Es, en realidad, el templo del ámbito privado y familiar de los príncipes y reyes noruegos.

La misa en memoria del rey Harald V en la iglesia de Asker se ha celebrado con la asistencia de la familia real de Noruega, a excepción de la reina Mette-Marti.
Es en este escenario donde, tradicionalmente, los miembros de la Casa de Glücksburg han celebrado hitos familiares y sacramentos. Entre ellos, bautizos, confirmaciones y servicios religiosos navideños.
Es por eso que el primer funeral de Harald V ha tenido lugar en esta pequeña y remota parroquia. La iglesia, además, se encuentra a escasos minutos de Skaugum, la residencia privada de los hasta ahora príncipes herederos.

Varias personas depositan flores mientras las banderas ondean a media asta junto a la estatua del rey Haakon VII en Kristiansand (Noruega) tras la muerte del rey Harald V, el 29 de agosto.
Un país unido en el adiós a Harald V
Harald V, fallecido el viernes 28 de agosto a los 89 años, fue durante más de tres décadas una de las figuras más queridas y respetadas del país.
Su muerte ha provocado una extraordinaria reacción popular. Desde que se conoció la noticia, ciudadanos de distintos puntos de Noruega han querido rendir homenaje al monarca con flores, velas y mensajes de agradecimiento.
Los actos de este domingo no se han limitado a la iglesia de Asker. Catedrales e iglesias de todo el país han celebrado servicios religiosos en memoria del rey, en una jornada en la que Noruega ha querido expresar colectivamente su dolor por la pérdida de una figura que marcó varias generaciones.
El féretro del rey Harald V, a su llegada al Palacio Real de Oslo, el pasado viernes, 28 de agosto.
El doloroso traslado hasta el Palacio
Las escenas vividas este domingo han traído inevitablemente a la memoria las imágenes del pasado viernes, cuando el féretro de Harald V fue trasladado desde el Hospital Nacional de Oslo, el Rikshospitalet, hasta la capilla del Palacio Real.
Aquel recorrido por las calles de la capital estuvo marcado por un silencio sobrecogedor. Miles de ciudadanos se congregaron para acompañar el último viaje del monarca, mientras la familia real seguía de cerca el traslado de los restos mortales del rey.

El féretro del rey Harald ha recorrido las principales calles de Oslo.
Haakon VIII ya aparecía entonces profundamente afectado. La pérdida de Harald V suponía para él no solo la muerte de su padre, sino también el final de una etapa histórica para la monarquía noruega y el comienzo inmediato de su propio reinado.
Las flores, velas y mensajes continúan acumulándose en los alrededores del Palacio Real, convertido estos días en el principal punto de encuentro para los ciudadanos que quieren despedirse de su rey.
Haakon se dirige por primera vez a la nación como rey de Noruega en un emocionado discurso: «Ahora es mi turno»
El discurso de Haakon: un hijo despide a su padre y un rey comienza su reinado
La jornada de este domingo ha vuelto a reflejar la particular situación que atraviesa ahora la familia real noruega. Haakon VIII ha tenido que asumir la Corona en medio de uno de los momentos más dolorosos de su vida, comenzando su reinado mientras Noruega continúa llorando al monarca al que sucede.
A su lado, la presencia de la reina Sonia y de sus hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, ha proyectado una imagen de unidad familiar en pleno duelo. Una familia que se enfrenta a la pérdida de un marido, padre y abuelo, «una persona que siempre se mantuvo fiel a sus valores y compromisos», tal y como destacó Haakon en su primer discurso a la nación.
«Su calidez al tratar con la gente y en cada situación. Mi padre siempre lograba que quienes lo rodeaban se sintieran a gusto«, destacaba el nuevo soberano el pasado sábado, 29 de agosto, al pronunciar sus primeras palabras como rey a los ciudadanos de su país.

El rey Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación desde el Palacio Real de Oslo.
«Gracias por ser un padre tan bueno para Marta y para mí. Cariñoso y protector. También fuiste un abuelo cariñoso y divertido. Un esposo amoroso y atento. Un suegro generoso», detallaba. «Lo voy a extrañar».
Noruega despide a Harald V mientras abre, inevitablemente, una nueva página de su historia. El dolor por la muerte de uno de los reyes más queridos de su historia reciente convive ya con los primeros pasos de Haakon VIII como soberano, en una transición marcada por la emoción, el respeto y la mirada de todo un país puesta en su nueva familia real.












