Precisó cinco meses de trabajos para su diseño en 2019, e iba a poner a prueba la capacidad de respuesta de diversos ministerios del Gobierno ante una situación de crisis nacional. El simulacro se previó para 2020, pero vino la pandemia… y se aplazó. Desde entonces, el Gobierno no ha ensayado la puesta en marcha de una Situación de Interés para la Seguridad Nacional (SISN), la medida que, por primera vez en la historia, tomará este martes ante el deterioro de las cosas en Ceuta.
“Vino la pandemia, luego otra crisis, luego otra… hemos estado saltando de crisis en crisis desde entonces”, se excusa una fuente gubernamental relacionada con la seguridad del Estado. El simulacro que no se realizó se llamaba CRISEX 2020. Era el primer ejercicio combinado, bajo liderazgo de Moncloa y el Departamento de Seguridad Nacional, que iba a poner a prueba los resortes jurídicos y los mecanismos de decisión del Estado en una crisis grave.
El Gobierno se asoma ahora a la decisión de activar por primera vez en la historia la SISN, sin previo rodaje de la legislación ni previa exploración de los problemas de decisión que puedan presentarse. “En cierto modo, es territorio desconocido”, explica la fuente.
Situaciones extremas
CRISEX se planteó como un estrés test de los órganos de coordinación de Moncloa y del resto del Ejecutivo. La fecha de realización se fijó para entre el 15 y el 21 de abril de 2020. Las pruebas y reuniones clave iban a durar tres días. Cada ministerio debía enviar dos o tres participantes, que deberían tomar nota en fichas.
En el plan no se señalaba un país agresor o un territorio concreto, pero sí casos sorpresivos y críticos. Entre ellos, un barco de migrantes que llegaba a España con los tripulantes contagiados de ébola, por ejemplo.
Al final de los tres días más intensos, el plan preveía sentar a los ministros y organismos miembros del Consejo de Seguridad Nacional, el mismo que se reúne este martes, y explicarles también CRISEX probándolo al más alto nivel.
El 28 de abril de 2020, el Gobierno respondió a una pregunta de Vox en el Congreso sobre ejercicios y simulacros de crisis del Departamento de Seguridad Nacional: “Hasta la fecha no se había planeado ni ejecutado ningún ejercicio liderado por el DSN. El primer ejercicio de este nivel es CRISEX 2020 (…) la crisis del coronavirus ha obligado a posponer su ejecución”.
En 2022 se trató de hacer un ejercicio parecido, si bien de menor magnitud, pero el DSN topó con dificultades de organización del Ejecutivo.
A falta de pruebas
Ciertamente, el Estado no llega ex novo a la tesitura que se estrena este martes, sin ninguna experiencia en gestión de crisis graves. A falta del simulacro, las fuentes gubernamentales consultadas señalan las numerosas veces que se han montado células de coordinación interministerial en crisis graves, como la del volcán de La Palma, la oleada migratoria que abarrotó Ceuta en 2021 o el comienzo de la guerra de Ucrania, entre otras, o, más recientemente la crisis del crucero MV Hondius con pasajeros afectados de hantavirus.
Pero en esas células de coordinación, salvo en el caso canario, no participaron administraciones autonómicas, como se prevé ahora: todo era Gobierno. La Ley de Seguridad Nacional habilita al Ejecutivo central, en una SISN, a tomar cualquier recurso material o humano de cualquier administración para controlar o paliar la situación. Conviene pues que esté el Gobierno de Ceuta en el comité especializado que asesorará al mando único, o sea, al ministro Ángel Víctor Torres, en la disposición de recursos.
El problema es que no existe aún el Catálogo de Recursos de la Seguridad Nacional previsto en la ley, de creación varias veces postergada … hasta el pasado 27 de noviembre, fecha en la que, tras diversos retrasos provocados en parte por falta de colaboración de los gobiernos autonómicos en el traspaso de información, se anuncia el “desarrollo de catálogos de recursos” por una orden ministerial. La integración de un catálogo ciberblindado se concedió a la firma GMV, frecuente contratista de Defensa.
La elección
Entre las fuentes de la seguridad del Estado consultadas no ha desaparecido la sorpresa por que el presidente Pedro Sánchez haya designado al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, para gobernar una situación que, sobre todo, es de seguridad e inmigración. Cuando se hablaba de un posible mando único, estas fuentes habían creído que sería Sánchez el que lo asumiera, o el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dado que la mayor parte de los problemas y los recursos presentes en el problema de Ceuta son securitarios. La quiniela incluía también al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, “pues Presidencia tiene la capacidad de coordinar al resto de ministerios”, explica uno de los ejecutivos preguntados.
Las futuras decisiones del mando único en la nueva situación quizá contribuyan a aclarar el porqué de la elección de Torres, que trabajará en coordinación con la directora del Departamento de Seguridad Nacional, la general Loreto Gutiérrez.
En al menos otras tres ocasiones se valoró en Moncloa declarar la Situación de Interés para la Seguridad Nacional. Dos de ellas tuvieron al procés como escenario, en el intento de referéndum del 1-0 y en los desórdenes causados por Tsunami Democràtic por la sentencia contra los políticos independentistas catalanes. La tercera fue la gran oleada migratoria sobre Ceuta de 2021. En algunas de estas ocasiones, la declaración de una SISN se descartó por no existir aún el catálogo de recursos de la Seguridad Nacional, entre otras razones que podían hacer inoperativa la decisión.
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