Un mes para el fin del verano, que concluirá el 23 de septiembre. Y, a pesar de que todavía quedan cuatro semanas, la gran mayoría ha terminado —o está a punto de hacerlo— sus vacaciones.
Con su final, llega la vuelta a la rutina, al trabajo, al gimnasio… Y con todo ello aparece, en muchas ocasiones, la ansiedad. Es el denominado por los expertos como el síndrome postvacacional. Afecta, según datos recogidos por SEMFYC y otras fuentes, hasta al 40 % de la población trabajadora en España. Es una cifra que no deja de crecer: en 2005 tan solo afectaba al 8 %.
Aunque dicho fenómeno habitualmente se aborda desde una perspectiva física y relacionada con los hábitos y las rutinas, para Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, esta mirada deja fuera una parte importante del problema: las relaciones que esperan al trabajador cuando regresa.
Para los expertos «no cuesta volver al trabajo, sino a las relaciones que dejamos»
“No cuesta tanto volver al trabajo. Cuesta volver a las relaciones que dejamos sin resolver antes de irnos: la tensión con un jefe, la conversación pendiente con un compañero, el email que se quedó sin responder. Eso pesa más que el sueño”, afirma Quintas.
Para los especialistas también es necesario «revisar cómo quedaron las relaciones profesionales antes de desconectar y qué conversaciones pueden estar generando, incluso durante las vacaciones, una resistencia inconsciente al regreso».
Tener ‘miedo’ a la vuelta al trabajo también influye, disminuyendo, en lo que disfrutamos de nuestras vacaciones / Europa Press
No es lo mismo no volver a querer a trabajar que no querer enfrentarse a una conversación específica o un ‘conflicto’ pendiente. Ahí está la diferencia y lo que muchos confunden.
La propuesta que realizan los especialistas para resolver dicha situación no consiste en resolver todas las conversaciones antes de reincorporarse ni en convertir las vacaciones en una sesión de planificación laboral. Se trata, simplemente, de llegar a septiembre sabiendo qué conversaciones existen, cuáles son prioritarias y cómo queremos abordarlas.
Así podemos hacer la vuelta más llevadera
La experta en Inteligencia Relacional propone cinco acciones sencillas para preparar la vuelta desde una perspectiva relacional:
- Hacer una lista de conversaciones pendientes: antes de volver, identificar brevemente aquellas conversaciones con jefes, compañeros, clientes o colaboradores que quedaron pendientes antes del verano.
- Decidir cuál merece prioridad: no todo tiene que resolverse el primer día. Elegir qué conversación conviene abordar al regresar y cuáles pueden esperar permite reducir la sensación de tener que enfrentarse a todo de golpe.
- Diferenciar la pereza del trabajo de la pereza de una relación: a veces no es el trabajo lo que genera rechazo, sino la perspectiva de volver a encontrarse con una persona, un conflicto o una situación concreta.
- Empezar por las personas antes que por la bandeja de entrada: un mensaje, un café o una conversación breve pueden ser una forma más amable de recuperar el contacto que comenzar directamente el primer día revisando cientos de correos.
- Dar tiempo a la readaptación relacional: del mismo modo que el cuerpo necesita unos días para recuperar los horarios y el ritmo de sueño, las relaciones también necesitan tiempo para volver a funcionar con normalidad. No es necesario resolverlo todo en 24 horas.
Fuente: La Nueva España














