El fútbol español se sigue desangrando lentamente. La descapitalización de los clubes es una deriva que lleva años produciéndose y la prueba es que los jugadores ya no solo se van a la poderosa Premier, también Italia, Alemania y Francia se han convertido en destinos habituales de los internacionales españoles. Salidas que han terminado por igualar el nivel de la Liga, pero por abajo.
Una Liga de dos velocidades
El mercado de fichajes ofrece síntomas preocupantes que confirman esa tendencia. Para empezar la Liga vuelve a ser una competición de dos velocidades. Una por la que circulan Real Madrid, Barcelona y Atlético, y la otra que engloba a los otros 17 equipos. Si atendemos al portal especializado transfermarket, los tres ‘grandes’ han gastado este verano más de 100 millones en reforzar sus plantillas. Una cantidad, la centena, que supera por poco el global de lo gastado por esos 17 clubes con un total de 133 millones de euros invertidos.
El Real Madrid ha gastado 225 millones, los cuales equilibra con los casi 200 ‘kilos’ que ha recaudado por desmantelar la cantera de Valdebebas. El Atlético ya ha pasado de 100 con las llegadas de Morten Hjulmand, Kan Ing-Lee y Grimaldo, a la espera de anunciar a ‘Cuti’ Romero. Y el Barcelona, por el momento, lleva cien, pendiente de cerrar la contratación de Rodri y de un delantero, que no parece que vaya a ser Julián Álvarez. Pero más allá del cambio de cromos en la aristocracia del fútbol español, lo descorazonador viene luego.
Sin clase media
El fútbol español ha perdido su clase media. Los equipos que actuarán en Europa presentan unos gastos en refuerzos alarmantes. La Real Sociedad, por ejemplo, aún no ha gastado un euro, exactamente igual que el Athletic, y el Villarreal apenas 1,5 en el portero húngaro Peter Gulacsi. El Betis, que también jugará Champions, ha invertido apenas la mitad de lo ingresado con la venta de Altamira al Sporting de Portugal y de lo que le toca por la venta del ‘rayista’ Mendy al Hull City. El caso del Rayo Vallecano es paradigmático: con el estadio en ruinas y sin licencia para jugar en el barrio, Martín Presa acaba de ingresar 42,4 millones por la venta del citado Mendy (23,4) y de Pep Chavarría al Chelsea por 19. Un beneficio que no reinvierte en el club, ya que sus dos fichajes, Giorgi Tsitaishvili y Marash Kumbulla, llegan gratis a Vallecas. Y el Celta, que jugará la Europa League, se ha gastado 300.000 euros a día de hoy.
Valencia y Sevilla, dos equipos con prestigio europeo, se han desfondado y sus plantillas han sido desmanteladas por el afán de sus dirigentes de monetizar cualquier operación beneficiosa para sus arcas. Aunque eso les sitúe al borde del descenso una temporada tras otra. Así, el Sevilla acumula 31 millones en ventas y los valencianistas se han gastado cuatro millones en fichajes. Lo que explica el enfado de sus aficiones. Otro equipo madrileño, el Getafe, ha cambiado el paso con la renovación de Bordalás. Después de una temporada anterior en la que no hubo refuerzos, este verano Ángel Torres ha tirado de chequera para fichar a Satriano (6,50), Romero (5), Mario Martín (3,5), Terrats (2,5), Boselli (2) o Mojica (0,5). Un total de 19,5 millones que le sitúa quinto en la tabla de gasto.
Los recién ascendidos optan por estrategias diferentes. El Deportivo llega a Primera con ganas de evitar sufrimientos y lleva gastados 26 millones en el portero Leo Román, el danés Jonathan Asp Jensen, el central Bright Ede o el delantero Pierre-Emerick Aubameyang. Por contra, el Málaga no se ha rascado el bolsillo, gastando solo trescientos mil euros en la cesión de Juan Cruz. El Racing está en un punto medio invirtiendo 8,5 millones en contratar a Julen Agirrezabalaga, Facundo González o Asier Villalibre.
España acaba de ganar el Mundial colocando la segunda estrella en su camiseta, pero un tercio de sus internacionales juega fuera. Y esta temporada a la fuga de futbolistas se suma la de técnicos, con cinco entrenadores en los banquillos de la Premier: Mikel Arteta, Unai Emery, Andoni Iraola, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa. Esta anemia financiera que asola a los clubes se explica con un dato revelador. Mientras la Premier negocia de forma centralizada los derechos de televisión de su liga, por la que ingresa 11.000 millones de euros, LaLiga de Javier Tebas supera apenas los 2.000 por esos mismos derechos. La desaparición de referentes como Messi o Cristiano Ronaldo ha hecho que pierda interés y Lamine o Vinícius no tienen aún ese atractivo para el público.
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