Las claves
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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, han publicado este lunes un comunicado conjunto en el que rechazan «la inmigración descontrolada» en el marco de la crisis migratoria de Ceuta y en el que reclaman instaurar «centros de repatriación» en terceros países ajenos a la Unión Europea.
«Entendemos que muchos puedan cuestionar nuestra colaboración. Provenimos de posiciones políticas muy diferentes y, desde luego, no coincidimos en todo. Somos las únicas dos mujeres jefas de gobierno en la UE. Una de nosotras dirige un gran país del sur; la otra, un pequeño país del norte. Pero nos une nuestro deseo de defender Europa«, arranca la nota publicada en las redes sociales de Meloni.
Frederiksen, efectivamente, es socialdemócrata, mientras que Meloni encabeza un gobierno nacionalista y conservador. Sin embargo, coinciden en su mensaje. «No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa y hemos promovido una política de inmigración rigurosa, tanto en nuestros países como en Europa».
En este sentido, Italia introdujo controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Posteriormente, el Gobierno de España, ante la negativa italiana de levantarlos antes del 15 de agosto, impuso la misma medida para los pasajeros llegados de Italia.
Las mandatarias aseguran que «nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades: aumento de los índices de delincuencia, creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública».
Y agregan que esta situación «resulta especialmente grave cuando los inmigrantes ilegales, privados del derecho a permanecer en nuestros países, cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual».
Por ello, manifiestan que su deber es «brindar respuestas concretas a los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables, y garantizar una mayor seguridad y protección para nuestras comunidades».
Las mandatarias piden que se establezcan «centros de repatriación en terceros países, así como otras soluciones innovadoras fuera de Europa«, un proyecto que Italia ya ha realizado en Albania y ahora se piensa en algunos países africanos.
Frederiksen y Meloni aseveran que «el respeto a nuestras leyes debe ir de la mano del respeto a los valores europeos. Esto se aplica tanto a los inmigrantes irregulares como a los millones de ciudadanos extranjeros que residen legalmente en nuestros países y en toda Europa».
«Ambas estamos orgullosas del patrimonio cultural cristiano de Europa y queremos protegerlo. Esperamos que quienes vengan a nuestros países y elijan Europa como su hogar respeten nuestros valores y no intenten imponernos modelos de vida que no compartimos», señalan.
Para ambas mandatarias «esta es la manera correcta de proteger a Europa y nuestros valores comunes«, según concluyen.










