El Real Madrid ganó al Ferencvaros un partido en el que los blancos volvieron a mostrar mejor cara en la primera mitad que en la segunda. Los jóvenes fueron los más destacados de un encuentro en el que debutó Bernardo Silva y se estrenó como goleador blanco Carlos Espí, además de ver cómo Vinícius disputaba sus primeros minutos de la temporada tras renovar durante seis temporadas.
De inicio Mourinho solo introdujo una novedad respecto al equipo que se midió a la Fiorentina el pasado fin de semana. Brahim entraba en un once formado por Lunin; Dumfries, Rivas, Joan, Carreras; Valverde, Camavinga, Güler; Ciria, Brahim, Endrick. Apostaba por mantener una estructura en la que los ojos estaban puestos en la pareja de centrales canteranos, en el doble pivote (Camavinga y Valverde) ahora que se sabe que no llegará Rodri, y en el sevillista Ciria. Además de esperar el debut de un Bernardo Silva que ganará galones con la espantada del madrileño al Barcelona.
Goles de Martín y Espí
Los blancos volvieron a ofrecer una buena imagen en la primera mitad con Arda dirigiendo el ataque y la presión tras pérdida como rasgo más destacado gracias al que pudieron recuperar muchos balones. Ciria estuvo más suelto por la izquierda que Brahim y Endrick, al que sus agentes buscan una cesión tras el fichaje de Espí volvió a mostrarse muy participativo. El gol de Mario Martín en segunda jugada tras un córner a pase de Ciria premió el buen trabajo de los visitantes al final del primer tiempo. El único pero, las pérdidas en zonas comprometidas del campo, especialmente de Carreras y Camavinga. Algo que molestó a Mourinho.
En el descanso saltaron al campo Espí en punta por Brahim y desplazando a Endrick a la derecha, Vinícius por Ciria, Bernardo Silva por Camavinga y atrás, Huijsen y Trent. Y en tres minutos, en el segundo balón que tocaba, Espí ponía el segundo después de que Valverde llegase desde atrás y asistiese al delantero, que no dudó. Los cambios masivos en el Ferencvaros, que está en competición y ya suma siete partidos, desordenaron a los húngaros, mientras el Madrid seguía apretando tras pérdida.
Fragilidad defensiva
La mala noticia volvió a ser la vulnerabilidad defensiva madridista en el gol local, un centro al corazón del área donde Kieran Kodro, hijo del que fuera delantero de la Real Sociedad y el Barça, ganaba el sitio a Rudiger y recortaba el marcador en el minuto 56. Otra pelota perdida por Carreras pudo costar el empate a los blancos, que estrenaban la segunda equipación (verde).
El partido cambió con el tanto local y los húngaros comenzaron a pisar área. Bernardo Silva no impuso sus galones en el doble pivote y Mourinho terminó echando mano de Cestero y empujando al portugués más arriba. El Madrid recuperó algo de posesión, pero al final sufrió las apreturas ante un voluntarioso Ferencvaros y selló la segunda victoria en esta pretemporada en la que ahora se medirá en el Teresa Herrera en Riazor al Deportivo el próximo miércoles y el sábado se enfrentarán al Schalke 04.
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