La final de la Copa del Mundo de la FIFA entre España y Argentina estuvo plagada de polémica incluso desde antes del pitido inicial. No obstante, tras la conclusión del juego y la victoria de ‘la Roja’ por 1-0 gracias a un solitario gol de Ferran Torres en la prórroga, todo explotó en una gran tangana en la que algunos futbolistas de la albiceleste mostraron su incapacidad por aceptar la derrota, actuando con violencia en contra de sus rivales.
Si bien Roberto Ayala propició un golpe a Dani Olmo y Nahuel Molina a Rodri, el gran protagonista de las imágenes fue Leandro Paredes, pues el jugador de Boca Juniors agarró por el cuello a Eric Garcia y tiró al suelo a Pablo Gavi, en unas bochornosas imágenes. Por el momento, FIFA ha iniciado un procedimiento disciplinario contra los jugadores argentinos y el miembro del cuerpo técnico implicados, basándose en el informe del instructor de ética. Aun cuando se podría esperar que, al encontrarse a la espera de recibir un castigo, Paredes relajara su comportamiento, sus acciones en los primeros encuentros con la elástica ‘xeneize’ apuntan a lo contrario.
Protestas y un pelotazo, las nuevas polémicas
En el duelo ante O’Higgins de Copa Sudamericana, ‘Lea’ hizo notar su carácter al encararse con el árbitro del partido, tras discrepar con su parecer. Su reacción no fue una simple protesta, ya que, además de protestar de forma vehemente, le apartó el brazo al colegiado, el cual, sin amedrentarse, empujó al argentino para después amonestarle.
Lejos de relajarse, en el siguiente enfrentamiento de Boca Juniors de este domingo, resuelto por un marcador de empate a dos frente a Newell’s Old Boys, el campeón del mundo vio la tarjeta amarilla por lanzar un contundente pelotazo contra el mediapunta de ‘los leprosos’; Facundo Guch, pese a que el juego ya estaba detenido, en un acto reprochable que se suma a una lista cada vez más larga.
Además, el episodio en la tercera jornada del Clausura de Argentina recuerda a lo sucedido en los cuartos de final del Mundial de 2022, cuando el mismo protagonista lanzó un balonazo contra el banquillo de Países Bajos, acción que originó una gran tangana en la que Virgil Van Dijk le embistió con violencia. En aquella ocasión, el colegiado Mateu Lahoz resolvió la cuestión con una tarjeta amarilla para cada uno, aunque muchos pensaron que el castigo debió ser más duro.














