- Una fotografía con Elena
- Movimientos extraños
- Una ‘alternativa’
- El retiro de doña Sofía
- Alta valoración
- Leonor en Madrid
La imagen del monarca sentado en el tendido y no en el palco presidencial planteó de entrada algunos interrogantes: a los organizadores, al público que asistía, e incluso a los informadores reales, pero sin que en ese momento se ofrecieran respuestas.
Confidencial Digital puede revelar que no se trató de una decisión fortuita, ni de un improvisado gesto de cercanía del rey a los espectadores.
Una fotografía con Elena
Detrás del inusitado comportamiento del monarca en la plaza de Las Ventas se esconde una estrategia, un plan muy concreto de la Casa del Rey.
El objetivo no aquel movimiento no era otro que evitar a toda costa un encuentro de Felipe VI, más aún una fotografía fortuita, con la infanta Elena. La hermana del rey, asidua a los eventos taurinos, se encontraba en el recinto, lo que aumentaba las posibilidades de esa coincidencia.
Así pues, el rey optó por una localidad en el tendido, el lugar del palco de honor, para evitar que se le viera junto a su hermana. Sería una “imagen incómoda”, según comentario a Confidencial Digital de personas con acceso a Zarzuela.
Las fuentes de Zarzuela confirman: “El rey quiere evitar encuentros públicos con su hermana”.
Felipe VI tiene actualmente una hoja de ruta institucional que prioriza blindar la Corona y marcar distancias frente a otros miembros de la familia, con el fin de evitar lecturas políticas ambiguas en los medios de comunicación. Y específicamente respecto a la infanta Elena.
El trasfondo es que desde Zarzuela han detectado movimientos extraños dirigidos a realzar la figura de la hermana mayor del rey, primogénita de Juan Carlos I, pidiendo que se le otorgue más protagonismo institucional.
En efecto, desde algunos ámbitos se han alzado voces pidiendo dar más cancha pública a la figura de Elena, con el argumento, entre otros, de que la Casa del Rey ha estado corta de brazos ya que, durante algún tiempo, debido a las ausencias de Leonor y de Sofía, solo han contado con tres figuras: las reyes y la reina Sofía, y esta ya con una edad elevada.
Una ‘alternativa’
En los ámbitos cercanos a Felipe VI se sospecha que existe una maniobra para presentar a Elena como una cierta ‘alternativa’. No tanto al rey, cuanto a su hija, la princesa Leonor.
Aunque un movimiento así pueda parecer imposible, la realidad es que el rey se lo ha tomado en serio. Y está dispuesto a cortarlo de raíz.
Por eso, la Casa del Rey no va a recurrir en ningún caso a la infanta Elena para cubrir actos representativos. En la actualidad, solamente protagoniza un evento: la entrega de premios del concurso “Qué es un rey para ti”.
El monarca ha decidido apostar por la estabilidad institucional en lo que respecta a sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, que no van a asumir nuevos protagonismos. Se trata de una decisión firme. No quiere que haya confusiones, y una muestra fue el gesto de lejanía en la plaza de Las Ventas.
El retiro de doña Sofía
En Zarzuela se mantiene el actual equipo de trabajo, reducido pero altamente eficaz, y así se evita cualquier tipo de regresión al pasado.
Algunas voces hablaron de la posible vuelta de Elena a la actividad oficial apuntando a una inminente jubilación de la reina Sofía. En Zarzuela lo niegan. Afirman que la madre del rey se encuentra muy bien (tuvo un tropezón en un acto, pero añaden que no pasa nada). Y explican que don Felipe está encantado -y animándola- con que se mantenga activa a su madre.
Alta valoración
Aparte del aspecto personal, como hijo, la figura de doña Sofía sigue siendo, a día de hoy, un activo estratégico que el rey no está dispuesto a sacrificar.
No existe, pues, un plan de retiro a corto plazo. La decisión se basa en una mezcla de lealtad familiar y de pragmatismo político, ya que la madre del rey alcanza una excelente valoración entre la ciudadanía, junto con una salud que le permite afrontar una agenda relativamente activa.
Para Felipe VI, mantener a su madre en primera línea no es solo un gesto de respeto a la tradición, sino también una garantía de solvencia en los actos de carácter social y solidario, donde ella es el máximo referente.
Esta decisión subraya la voluntad del monarca de mantener el núcleo de la Corona limitado a su familia directa, la Familia Real, evitando que figuras externas a la línea de sucesión inmediata recuperen un protagonismo que podría desvirtuar el mensaje de renovación de la institución.
Leonor en Madrid
La pieza clave que termina de encajar en este rompecabezas es el regreso de la princesa Leonor a Madrid, que ha finalizado la formación castrense tras superar el curso en la Academia del Aire, y en septiembre se incorpora a la Universidad Carlos III.
Al establecer su base de operaciones en la capital, la heredera se convierte en el refuerzo natural que la Corona necesitaba. Su presencia en la ciudad permite que el núcleo duro de la Familia Real sea autosuficiente, restando cualquier tipo de urgencia a la incorporación de otros miembros de la familia, Borbón como sería el caso de la infanta Elena.
La infantas Elena y Cristina, que formaban parte de la Familia Real cuando Juan Carlos I ocupaba el trono, quedaron fuera en el momento en que fue proclamado rey su hermano, Felipe VI. Ahora, ambas pertenecen a lo que se denomina Familia del Rey.













