Marruecos apunta a «informaciones engañosas» y a la esperanza de muchos de no ser retornados como los principales motivos que empujaron a miles de personas a dirigirse a Ceuta el jueves. Las autoridades marroquíes han guardado silencio hasta este domingo, cuando el Ministerio del Interior ha sacado un comunicado en el que señala que, de momento, tienen constancia de diez personas muertas por ahogamiento en el lado marroquí, además de otra que falleció por la caída desde una zona rocosa. También rebajan las cifras del Gobierno español sobre el total de llegadas y defienden su respuesta.
Lo que sucedió el jueves no fue producto de «factores coyunturales o espontáneos», consideran, y apuntan que se debe a varios factores «encabezados por la explotación malintencionada del espacio digital». También señalan a las «redes de trata de seres humanos» y a las «interpretaciones erróneas de datos jurídicos y administrativos, que tenían como objetivo hacer creer en la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias legales». Esto último, en referencia a la reciente sentencia de la justicia española que rechazaba los «retornos en caliente» de las personas que llegaban a nado.
Según Interior marroquí, un total de 40.000 personas se dirigieron hacia Ceuta y 1.135 hacia Melilla, y desmienten otros datos que han circulado, que «no se basan en datos fiables ni en fundamentos objetivos». Según las autoridades españolas, los que lograron llegar fueron entre 58.000 y 60.000. Explican que, al ser «conscientes» de lo que estaba sucediendo, activaron varios mecanismos, como el incremento de la vigilancia o el refuerzo de los servicios de seguridad o de salvamento, lo que consideran que «permitió controlar el desarrollo de la situación, proteger las vidas, salvaguardar el orden público y asegurar las fronteras».
Marruecos también ha anunciado que ya se ha iniciado una investigación para esclarecer lo sucedido. Al final del comunicado, defienden su rol en la gestión migratoria: «Marruecos seguirá siendo, como lo han conocido siempre sus socios, un socio fiable y responsable, comprometido con el fortalecimiento de la cooperación». También recuerdan que esto solo se puede llevar a cabo con una «responsabilidad compartida, la solidaridad efectiva y el reparto de las cargas».
Es la primera vez que escuchamos una voz oficial en el lado marroquí hablando de la llegada de miles de personas a Ceuta desde el jueves. Las autoridades magrebíes solo dijeron, el mismo día, que habían acordado con España el «repatriamiento» de los que lograron llegar y reforzar los esfuerzos.
Sin noticias de los familiares
El lado marroquí de la frontera casi ha vuelto a la normalidad. Se podría afirmar si no fuera por el fuerte dispositivo policial que sigue blindando el perímetro o por los grupos de personas que siguen regresando desde Ceuta, aunque cada vez menos numerosos.
En la explanada frente al paso fronterizo también han continuado presentes durante todo el domingo decenas de familias que, bajo el sol, esperaban tener noticias de sus seres queridos; muchos llevan desde el jueves sin saber si siguen vivos o si se encuentran en Ceuta. Lo único que saben es que ese día, junto a decenas de miles de personas, intentaron llegar a la ciudad autónoma.
Algunos lo hacen con pequeñas fotos en papel de sus hijos o de los familiares que buscan entre sus manos. Lo hacen con la esperanza de que alguno de los que vuelven o alguien los pueda reconocer o dar alguna pista. De momento, se desconoce la cifra total de desaparecidos.
Uno de los grandes problemas es que han perdido la comunicación; muchos de ellos se han quedado sin batería o sus móviles se han estropeado con el agua. Durante los últimos días, muchos de los que regresaban lo primero que hacían era pedir a alguien un teléfono para intentar avisar a sus familias de que estaban bien. Una situación que también ha sucedido en el lado español.
La ciudad de Castillejos, la más cercana a la frontera, se ha ido vaciando de personas que llegaron con intención de ir a Ceuta. Los que regresaban ya se encontraban un autobús nada más pisar suelo marroquí para conducirles a otras poblaciones más grandes.
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