El aire acondicionado funciona a máxima potencia durante la primera hora; después entra en modo de mantenimiento, con un gasto de unos 4 céntimos por hora

Con la llegada del calor, vuelve el eterno debate en miles de hogares: para ahorrar en la factura de la luz, ¿es mejor apagar el aire acondicionado al salir de una habitación o dejarlo encendido a una temperatura constante? Un experto en tecnología ha realizado los cálculos para resolver esta duda y la respuesta, respaldada por cifras, ha sorprendido a muchos usuarios: una de estas dos prácticas puede casi duplicar el gasto.

El pico de consumo al encender

El análisis parte de una premisa clave: el momento de mayor consumo del aire acondicionado es justo cuando se enciende. Durante aproximadamente la primera hora de funcionamiento, el aparato trabaja a máxima potencia para poder enfriar la estancia, lo que se traduce en un consumo de entre 1 y 1,2 kilovatios hora (kWh). Este esfuerzo inicial es el que más energía demanda y, por tanto, el que más impacto tiene en el recibo.

El problema de los ciclos de encendido y apagado es que obligan al equipo a repetir este pico de consumo una y otra vez. Como señala el experto, si se enciende y apaga el aparato constantemente, se estará haciendo que «el aire acondicionado funcione casi siempre a máxima potencia». Esto no solo genera un gasto energético ineficiente, sino que también provoca molestas variaciones de temperatura en la vivienda.

Estarás haciendo que el aire acondicionado funcione casi siempre a máxima potencia»

El modo mantenimiento, la clave del ahorro

Frente a ese modelo de uso, la alternativa más eficiente consiste en dejar que el aparato complete su ciclo. Una vez que la habitación ha alcanzado la temperatura deseada, el climatizador entra en modo mantenimiento. En esta fase, el consumo baja drásticamente hasta unos 300 vatios hora (Wh), lo que supone un coste de apenas 3 o 4 céntimos por hora para mantener el frescor.

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Persona ajustando el aire acondicionado con control remoto.

La diferencia económica es notable si se compara un periodo de cuatro horas. Según los cálculos del experto, «si lo enciendes y lo dejas durante unas 4 horas funcionando, vas a tener la casa fresquita por unos 24 céntimos». En cambio, si en ese mismo lapso de tiempo se enciende y apaga el aire tres veces, el coste se dispara hasta los 45 céntimos, casi el doble.

Si lo enciendes y lo dejas durante unas 4 horas funcionando, vas a tener la casa fresquita por unos 24 céntimos»

Joven con el control remoto del aire acondicionado sentado en el sofá de su casa.

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Joven con el control remoto del aire acondicionado sentado en el sofá de su casa.

En definitiva, los datos confirman que la creencia popular de apagar el aire para no gastar es un mito. Dejar el equipo encendido a una temperatura estable no solo es más económico a medio y largo plazo, sino que también garantiza un mayor confort al evitar las fluctuaciones térmicas. La clave reside en aprovechar la eficiencia del modo de mantenimiento en lugar de someter al aparato a continuos picos de esfuerzo.



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