La supresión de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), decretada este martes por la Archidiócesis de Madrid, ha sido aplaudida por las familias de las víctimas, una treintena, que, hace más de un año, denunciaron la deriva sectaria de esta agrupación de monjas –no son una orden religiosa–, así como abusos de conciencia, de poder y de carácter sexual, y prácticas de manipulación psicológica y aislamiento. «Es una noticia deseada, porque no podía ser de otra manera. Nadie sabe lo que han pasado esas niñas: con encierros, con cilicios, con desmayos, con abuso de todo«, señala uno de los padres a EL PERIÓDICO.
La decisión de suprimir HAM pone fin a una crisis que la Iglesia ha tratado de reconducir, sin éxito, durante el último año. «Tras un prolongado y doloroso proceso de discernimiento eclesial», el Arzobispado concluye que han fracasado los intentos de garantizar la continuidad de la entidad que fue intervenida en 2025 a raíz de una investigación originada por las mencionadas denuncias, además de otras irregularidades relacionadas con su funcionamiento interno.
Tal y como ha publicado este periódico, en una primera fase, en ese 2025, una veintena de familias presentaron denuncias escritas ante la autoridad eclesiástica, lo que motivó que la Archidiócesis de Madrid apartara esta semana al equipo directivo de la asociación y nombrara a una especie de gestora. Se presentaron, también, denuncias ante la policía. En una segunda fase, ya en agosto de 2025, más afectados se mostraron dispuestos a prestar su testimonio, con el fin de apuntalar las denuncias presentadas. Sumaron una treintena de familias.
En su comunicado de este martes, el Arzobispado indica que el procedimiento se inició a raíz de diversas denuncias –a las que dio «verisimilitud»– relativas a hechos de «especial gravedad que afectaban a la superiora de la asociación (María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como ‘Marimí’), las cuales motivaron la intervención del Tribunal de la Rota en España y del Dicasterio para la Doctrina de la Fe».
Nuevas denuncias
Durante la tramitación del proceso se recibieron nuevas denuncias contra el funcionamiento de la asociación que fueron objeto de valoración. Una vez concluida la investigación previa, en mayo de 2025, el Tribunal de la Rota en España recomendó la supresión de la asociación al tiempo que derivó al Dicasterio para la Doctrina de la Fe la investigación por aparecer indiciariamente hechos de su competencia.
Antes de adoptar una medida de esta naturaleza, el arzobispo de Madrid, José Cobo, consideró «oportuno conceder un tiempo prudencial con el fin de favorecer un proceso de renovación y verificar la posibilidad de reconducir la situación». Con este propósito, el arzobispo decretó una visita canónica. A la luz de las conclusiones de dicha visita, decretó el comisariado la intervención de la asociación el 28 de julio de 2025.
Transcurrido un año desde el inicio del comisariado, «y constatada la inviabilidad de la continuidad de la asociación» en las condiciones requeridas, la archidiócesis de Madrid ha procedido a ejecutar la recomendación formulada por el Tribunal de la Rota en España.
Responsabilidades
«El tema está ahora en saber en qué medida la Iglesia se va a hacer cargo de la recuperación de las víctimas y qué deriva tiene esto en buscar la posible responsabilidad civil, también, de los que han causado el daño. Esos son los dos puntos que pondría encima de la mesa», añade el padre de una de las jóvenes novicias, en alusión a las denuncias presentadas contra la superiora de la comunidad, cuyo paradero desconocen las familias.
Las familias consideran que las responsables de la agrupación ahora suprimida deben responder por el daño causado a sus hijas e hijos. «No me corresponde a mí juzgar, pero deseamos que la justicia haga su papel por el daño que han causado. Lo que han hecho, con esa deriva sectaria y ese abuso de conciencia, sexual y de todo tipo, es terrible», indica el padre de una de las jóvenes.
«Noticia ejemplar»
Además, las familias recalcan otro aspecto que consideran fundamental: la recuperación de las jóvenes novicias. Consideran que, aún siendo una noticia «buena y ejemplar» el movimiento realizado por la Archidiócesis de Madrid, la Iglesia «escurre el bulto de alguna manera».
En el comunicado emitido este martes, sobre la supresión de las Hijas del Amor Misericordioso, la Archidiócesis de Madrid recuerda «que las personas que han formado parte de esta asociación continúan perteneciendo plenamente a la Iglesia católica y reitera su disponibilidad para acompañarlas pastoralmente».
Apoyo psicológico
Sin embargo, familias de jóvenes que han quedado severamente afectadas tras formar parte de la agrupación de monjas subrayan que, hasta el momento, no se ha activado ningún tipo de acción de acompañamiento a las víctimas, aún siendo «responsabilidad» de la Iglesia atender a quienes, en algunos casos, ya fuera de la órbita de la agrupación, han requerido varios ingresos hospitalarios en psiquiatría para superar lo vivido.
«¿Qué pasa con las niñas que están en tratamiento?», se preguntan. Son los propios padres los que, advierten, afrontan los elevados gastos para la recuperación de sus hijas e hijos, de hasta ochocientos euros mensuales por la atención psiquiátrica y psicológica.
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