España logró la clasificación a la final del Mundial el pasado 14 de julio. En ese momento, la selección española se enfrentaba a Francia, antes de ser campeona del mundo. El partido fue perfecto. Los de Luis de la Fuente demostraron una superioridad abismal contra los galos y esa noche la victoria se celebró a lo grande.
Sobre todo, en Madrid, donde los españoles salieron a los alrededores de la plaza de Colón, donde estaba instalada una de las pantallas gigantes para seguir el partido en las calles de Madrid.
Pero para una familia madrileña, ese día tan esperado, el hecho de regresar a una final 16 años después, se convirtió en una pesadilla. Durante la celebración organizada en las inmediaciones de la plaza de Colón, un joven de 21 años resultó gravemente herido tras recibir un golpe durante una actuación policial. Como consecuencia de las lesiones, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y perdió un testículo.
Su padre, Joaquín, explica que desde entonces la prioridad de la familia es identificar al agente responsable. «Estamos buscando testigos y más vídeos. Es importante encontrar al autor para que algo así no vuelva a repetirse», afirma. También señala que el policía tendría una estatura superior a 1,80 metros, complexión fuerte y barba, datos que considera relevantes para facilitar su identificación.
Cuando ocurrieron los hechos, Joaquín se encontraba fuera de España y recibió la noticia a distancia. «Me pilló en Italia, lejos de casa. Cuando le pasan cosas así a los tuyos y no estás cerca, la intranquilidad y el dolor son todavía mayores», recuerda. Tras regresar a Madrid y comprobar que su hijo estaba fuera de peligro, asegura que su principal objetivo es que el caso llegue hasta las últimas consecuencias judiciales.
Joaquín denuncia el protoclo policial
El padre del joven cuestiona la contundencia de la intervención policial. «No entiendo que la policía se líe a porrazos de una forma salvaje», señala. Además, explica que los médicos le trasladaron que una lesión de esa gravedad es muy poco frecuente. «Para llegar al estado de necrosis que obligó a la extirpación tuvo que ser un golpe tremendo», sostiene.
Las imágenes conocidas muestran que numerosos aficionados ocupaban parte de la calzada durante la celebración, una escena similar a la vivida en otros puntos del país tras los éxitos deportivos de la selección. En el vídeo difundido sobre la agresión, el joven aparece en un paso de peatones cuando recibe el impacto.
Joaquín también considera que la actuación pudo incumplir los protocolos policiales. «Los agentes están entrenados para evitar golpear zonas como la cara o las partes íntimas. No entiendo por qué se incumplieron las normas más básicas. Lo importante es localizar a la persona que ha hecho esto y que no pueda volver a hacerlo. Es un tipo que denigra al cuerpo y no debería llevar ese uniforme», declara Joaquín.













