En el último Debate del Estado del Municipio de la legislatura por fin ayer llegó la hora tan temida de hacer balance. Aunque la balanza se inclinaba a lados opuestos, dependiendo de quien ostentaba el turno de palabra. La alcaldesa, Noelia Arroyo, quien dedicó los primeros minutos de su alocución a hablar del presidente del Gobierno nacional, cambiando el Palacio Consistorial por el Congreso de los Diputados, celebró las «oportunidades» que disfruta la ciudad, ya que «a Cartagena no se la defiende hablando mal de ella». Si bien Arroyo aprovechó cuantas ocasiones tuvo para cuestionar a Sánchez, achacándole promesas «incumplidas» como el cuartel de la Guardia Civil.
Sánchez, quien no contó con turno de palabra en la sesión para replicarle a la alcaldesa, fue defendido por el portavoz del PSOE, Manolo Torres, quien mostró en su segundo turno su preocupación por el tono que utilizó la alcaldesa al referirse al CATE del Hospital Naval, unas instalaciones que atienden a personas vulnerables, y criticó que reconociera que los fondos europeos que llegan a Cartagena son gestionados por el Gobierno de España a pesar de que el PP votó en contra de los fondos de recuperación en Europa.
Precisamente como ejemplo en la gestión de los fondos puso Arroyo a Sánchez del Álamo, con quien tendrá que rendir cuentas del área de Turismo en una Comisión de Investigación.
Arroyo además destacó que la ciudad tiene hoy más oportunidades que hace unos años en materia de seguridad, defensa, energía, turismo y patrimonio, y concluyó afirmando que Cartagena ha decidido «pensar en grande» y deshacerse de complejos, y que su gobierno seguirá trabajando en esa línea, sin mirar de reojo a nadie y aprovechando todo su potencial para seguir creciendo como una de las grandes capitales del Mediterráneo.
Otro de los grandes protagonistas de la sesión fue el portavoz de MC, Jesús Giménez Gallo, quien recitó un discurso centrado en las necesidades y las quejas de los vecinos de Cartagena, achacándole a Arroyo no haber mencionado a los barrios y diputaciones en su primera hora de turno de palabra.
Giménez Gallo defendió un municipio «con mayúsculas», concebido como un municipio de 560 kilómetros cuadrados en el que todos los barrios y diputaciones reciban la misma atención, ya que «la Cartagena que queremos es la de verdad, a pie de calle, la que va de Isla Plana a Monte Blanco y de El Albujón hasta nuestra bahía. Todos somos el corazón de Cartagena y así tenemos que hacerla latir».
MC, PSOE y Sí Cartagena coincidieron en sus discursos al reclamarle a la primera edil mayor contundencia a la hora de defender al municipio en San Esteban, aunque en este sentido el más radical volvió a ser Giménez Gallo, quien lejos de verlo como algo negativo «no tenemos ningún problema en que nos llamen radicales. Nos van a encontrar siempre radicalmente cartageneros».














