La ONU ha iniciado su propia campaña electoral para elegir al sucesor del portugués António Guterres como secretario general de la organización. Como tantas otras veces, el relevo se produce en un momento de crisis y cuestionamiento del organismo, agravado por el nuevo orden mundial sin reglas que abandera Donald Trump. La diferencia respecto a anteriores procesos de elección es que esta vez no hay un claro favorito para hacerse con el puesto.
El 30 de julio, los 15 miembros del Consejo de Seguridad votarán a puerta cerrada y de forma anónima. Será una votación indicativa que irá seguida de un número indeterminado de votaciones similares hasta que un aspirante obtenga los nueve votos necesarios y no sea vetado por ninguno de los cinco miembros permanentes (EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido). El elegido será nombrado formalmente por la Asamblea General y asumirá el cargo el 1 de enero de 2027.
Apelando a una tradición no escrita de rotación geográfica (que no siempre se respeta), Latinoamérica reclama el puesto, ocupado hasta ahora por un europeo. Cinco de los seis aspirantes proceden de América Central o del Sur, y cuatro son de habla hispana. En paralelo, muchos países abogan por elegir por primera vez a una mujer, que también son mayoría entre los candidatos.
Estos son los perfiles de los seis aspirantes a la secretaría general de la ONU.
Michelle Bachelet / .
La primera mujer presidenta de Chile (2006-2010 y 2014-2018) y posteriormente Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2018-2022) se apoya en su experiencia política y diplomática al frente de un país latinoamericano, su trabajo en organismos multilaterales y su trayectoria vinculada a derechos humanos, igualdad de género y políticas sociales. Fue propuesta por Chile, México y Brasil, pero el actual presidente chileno, el ultraderechista José Antonio Kast, le ha retirado el respaldo. Admite no tener una «fórmula mágica» para resolver los problemas del Consejo de Seguridad y juega a las claras la carta de género: «Una mujer al frente de la ONU daría esperanza a muchas personas».

Rebeca Grynspan / .
Vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998, dirige actualmente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que defiende los intereses de los países en desarrollo en las negociaciones comerciales. Propuesta por su país, su perfil combina experiencia económica, desarrollo sostenible y cooperación internacional, tres grandes desafíos actuales de la ONU. Elogiada por su papel en el acuerdo para mantener las exportaciones de grano ucraniano tras la invasión rusa, esta economista defendió, en una entrevista en EL PERIÓDICO, una ONU más audaz y menos «burocrática», una mayor representación de África y América Latina en el Consejo de Seguridad.

Macky Sall / .
El único candidato no americano es el que fuera presidente de Senegal entre 2012 y 2024, tras haber ocupado el cargo de primer ministro. Durante su mandato, el país africano mejoró notablemente, pero su popularidad cayó en 2021 tras las protestas por el encarcelamiento del líder opositor Ousmane Sonko. Su fallido intento de aplazar las elecciones presidenciales de 2024, que desencadenó nuevas protestas mortales, lo convirtió en una figura controvertida. Aunque inicialmente no lo hizo, el actual Gobierno senegalés acabó apoyando su candidatura, impulsada por Burundi en busca de un mayor peso de África en las decisiones de la ONU.

María Fernanda Espinosa / .
Ecuatoriana nacida en Salamanca, fue ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador y es también poeta, ensayista y experta en desarrollo sostenible y cambio climático, especialmente en la Amazonía, donde trabajó con comunidades indígenas al inicio de su carrera. Propuesta por Antigua y Barbuda, destaca por su experiencia directa dentro del sistema multilateral (presidió la Asamblea General de 2018 a 2019) y apuesta por trabajar más estrechamente con las organizaciones regionales y apoyarse en Europa. «El mayor desafío ahora mismo es el financiero. La ONU debe reformarse, transformarse o morir», sostiene.

Rafael Grossi / .
El diplomático argentino ha dedicado la mayor parte de su carrera al control nuclear y la no proliferación. Desde 2019 es el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), una agencia autónoma de la ONU que le brindado un protagonismo y una experiencia que, en el contexto actual, representan una clara ventaja respecto a sus competidores. Propuesto por Argentina, apoya la actual reforma de la ONU, propone fusionar organismos y reducir «duplicaciones, triplicaciones, cuadruplicaciones y quintuplicaciones de estructuras» que generan elevados costes para los estados.

Carolyn Rodrigues-Birkett / .
La candidata más joven es la representante permanente de Guyana ante la ONU y fue ministra de Relaciones Exteriores de su país. Pertenece a un pueblo indígena de Estados Unidos y ha ocupado cargos gubernamentales relacionados con esa comunidad y con la agricultura y el desarrollo. Su candidatura, propuesta por su país, refleja también el interés de los pequeños estados y de los países del Caribe por tener mayor peso, especialmente en asuntos como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la vulnerabilidad de los estados insulares.
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