A tres días de la manifestación contra la masificación turística convocada este domingo en Palma por la plataforma Menys Turisme, Més Vida, el Govern ha reconocido el creciente malestar de la ciudadanía por los efectos del modelo turístico, aunque ha insistido en que la respuesta no pasa por el decrecimiento, sino por la contención y transformación del modelo productivo. El vicepresidente y portavoz del Ejecutivo autonómico, Antoni Costa, ha reconocido tras la reunión del Consell de Govern que el descontento social existe y ha defendido que el Ejecutivo es plenamente consciente de esta situación. Ha dicho que el Govern «entiende el malestar de la ciudadanía» y ha recordado que el Ejecutivo ha puesto en marcha, a su juicio, «las únicas medidas de contención que se han adoptado en la historia de esta comunidad autónoma».
Costa también ha admitido que esas actuaciones puedan ser consideradas insuficientes por parte de algunos sectores. Ha señalado que algunos pueden pensar que «se podrían haber adoptado más medidas» y ha asegurado que el Govern acepta esas críticas, aunque ha defendido que las decisiones adoptadas «están empezando a dar resultados».
El portavoz ha evitado anticipar el balance de la temporada turística, aunque ha dicho que cree que los datos al finalizar el verano pondrán de manifiesto que las medidas de contención están dando frutos. Como ejemplo, ha citado la reducción de la llegada de cruceristas, con alrededor de 30.000 pasajeros menos respecto al mismo periodo del año anterior, y ha defendido que las políticas impulsadas por el Govern están contribuyendo a frenar la presión turística.
Costa ha insistido en que Baleares ha alcanzado el límite de crecimiento turístico y ha reiterado un mensaje que el Ejecutivo viene repitiendo desde hace meses. Ha dicho que «hemos tocado techo, hemos llegado al límite y no podemos crecer más», aunque ha querido diferenciar ese planteamiento de las tesis que defienden una reducción deliberada de la actividad turística. «Una cosa son las políticas de contención para que no haya más crecimiento en volumen y otra distinta es el decrecimiento», ha afirmado.
El vicepresidente también ha lanzado una advertencia a quienes defienden reducir el número de turistas. Ha asegurado que quienes apuestan por el decrecimiento «tienen que decir toda la verdad», ya que, a su juicio, esa estrategia tendría consecuencias directas sobre el empleo. «El decrecimiento turístico tendría consecuencias en materia de ocupación. Habría gente que tendría que hacer las maletas«, ha afirmado, al tiempo que ha defendido que el Govern quiere actuar «con prudencia» ante ese escenario.
Costa ha explicado que el debate no puede limitarse únicamente a establecer límites al crecimiento. Ha defendido que las políticas de contención deben ir acompañadas de una transformación económica que reduzca progresivamente la dependencia del turismo y ha reivindicado el impulso de sectores vinculados a la innovación, el conocimiento y las actividades de mayor valor añadido. En ese sentido, ha asegurado que las políticas de transformación económica «son imprescindibles» para garantizar un crecimiento sostenible en el futuro y ha reclamado abrir un debate que combine las medidas de contención con la diversificación de la economía balear.
Preguntado por las críticas dirigidas al PP por las campañas que impulsó años atrás contra la denominada turismofobia, Costa ha evitado entrar en valoraciones sobre etapas anteriores y se ha limitado a defender la actuación del actual Ejecutivo. Ha dicho que «no es lo mismo estar en la oposición que gobernar» y ha argumentado que el Govern tiene ahora la responsabilidad de responder a un problema que, según ha señalado, «no se había manifestado con la intensidad actual hasta hace unos años».
No obstante, ha sostenido que el descontento ciudadano ya existía durante la pasada legislatura y ha reprochado al anterior Govern que entonces «no se hizo nada» para afrontar la situación.
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