El Banco de España (BdE) ya comienza a moverse para dejar todo listo de cara a la implantación del euro digital, el caballo de batalla elegido por la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE) para ganar soberanía monetaria mediante el distanciamiento de la infraestructura de pagos estadounidense, liderada por las tarjeteras Visa y Mastercard.
Tal y como ha adelantado ‘Cinco Días’ y ha podido confirmar EL PERIÓDICO, el organismo presidido por José Luis Escrivá ha abierto una licitación por un valor superior a 70 millones de euros destinada a cubrir «los servicios informáticos de acompañamiento para el desarrollo, implantación, mantenimiento y evolución de iniciativas relacionadas con el Euro Digital, experimentación con monedas digitales de Banco Central, así como otras iniciativas relacionadas con monedas soberanas, procesamiento de información en streaming, bases de datos distribuidas, interfaces gráficas y analítica de datos».
Licencia puramente técnica
Así figura en el Portal de Contratación Pública del Estado. La licitación fue publicada el pasado 10 de julio, el plazo de ejecución de la misma es de 36 meses, y la fecha límite de presentación de solicitudes será el próximo 10 de agosto, con lo que el BdE habilita un mes de plazo para la presentación de candidaturas.
Los tres servicios concretos que contempla la licitación son «servicios de apoyo informático», «servicios de desarrollo de software» y «servicios de implementación de software». Por tanto, se trata de un concurso enteramente técnico, al que deberán acogerse compañías tecnológicas especializadas en el desarrollo. El objetivo será, con toda probabilidad, diseñar la infraestructura sobre la que se sostendrán las operaciones vinculadas al euro digital en España.
Implicación española en el proyecto
Tal y como informó EL PERIÓDICO el pasado martes, el Banco Central Europeo (BCE) ha seleccionado a 36 proveedores de servicios de pago de toda la eurozona para participar en el gran piloto de la futura moneda digital europea y entre ellos habrá representación española por partida doble: por un lado, una alianza formada por Abanca, Ibercaja, Unicaja, Cecabank, Bizum y Deloitte y, por otro, la fintech madrileña Sipay, a través de su filial regulada Uinku Payments.
Asimismo, el Banco de España será uno de los 19 bancos centrales nacionales del Eurosistema que colaborarán con el BCE en este ensayo, considerado uno de los pasos más relevantes hasta la fecha en el proyecto del euro digital. La prueba arrancará durante el segundo semestre de 2027 y se prolongará durante doce meses. Su objetivo será poner a prueba tanto la tecnología como los procesos operativos del euro digital y, sobre todo, comprobar cómo sería la experiencia real de ciudadanos y comercios utilizando esta nueva forma de dinero emitido por el banco central.
Luz verde de la Eurocámara
Todo este despliegue llega con la previa aprobación del Parlamento Europeo. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó hace poco menos de un mes el proyecto del euro digital, y el pleno refrendó la moción el pasado 9 de julio, con 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones.
Así, la Eurocámara apoyó el plan de crear dos versiones de la moneda, tanto on-line como off-line (una que necesite conexión a Internet y otra que no). De esta forma, el objetivo del BCE, que era lanzar el euro digital de cara a 2029, quedó respaldado por la vía legal. Sin embargo, el curso legislativo de la cuestión aún tiene recorrido. La aprobación de la Eurocámara no es sino un pistoletazo de salida para que las negociaciones finales entre la Eurocámara, los Estados miembro y la Comisión Europea se produzcan.
Años de negociaciones
El historial legislativo del euro digital viene de lejos. En junio de 2023, la Comisión Europea presentó el llamado paquete de la moneda única. Dicha iniciativa contenía dos propuestas fundamentales: un reglamento para crear el marco jurídico del euro digital y otro para proteger el papel del efectivo en euros como moneda de curso legal. Meses después, el BCE cerró su fase de investigación, que duró dos años, y comenzó la fase de preparación del proyecto.
En diciembre de 2025, el Consejo de la UE, compuesto por los Estados miembro, fijó su posición de negociación a finales de diciembre de 2025, apoyando un euro digital online y offline. Más de seis meses después, la comisión económica de la Eurocámara aprobó su posición de negociación. De esta forma, una vez fijadas las posiciones, la Comisión Europea podrá actuar de mediadora entre el Parlamento y el Consejo de la UE, en la fase legislativa que se conoce como los trílogos.
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