Jannik Sinner llegó con la obligación casi imperial de levantar el título de Wimbledon después de su sonado resbalón en París y pese a tener que superar al mejor Zverev (6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4) al que se ha enfrentado nunca, cumplió con las expectativas revalidando el título y levantando así su quinto título de Grand Slam.
La baja por lesión de Carlos Alcaraz, ausente tanto en la cita londinense como en la anterior de Roland Garros, ponían a Sinner en el centro de todas las miradas, haciendo de un error imperdonable no recortarle títulos en su particular carrera en los Grand Slams. No lo hizo en la capital frances y ello le conllevó todavía más presión en Wimbledon, donde no se arrugó.
En un camino de menos a más, el italiano se topó en la gran final con un Zverev crecido en confianza por el título conseguido en Roland Garros y así lo hizo notar el alemán desde el primer punto del partido. Un primer set de auténtica batalla sirvió para dar cuenta que el tenista de Hamburgo no tenía nada en cuenta el duro bagaje que acumulaba ante el número uno y se lanzó a por él.
Apoyado en un servicio que fue demoledor, superando en muchos momentos el 80% de efectividad con el primero y con una media por encima de los 200 km/h, hizo de cada juego al servicio una pesadilla para Sinner, que desperdició la única opción que tuvo en un primer set, que se decidió en el ‘tie break‘, donde un sol fallo del italiano al saque decantó el marcador.
Zverev durante la final de Wimbledon / EFE
Si la propuesta de Zverev no era suficientemente buena, se vio reforzada con el set a su favor, lo que le valió para seguir creyendo en su plan de partido, mucho más agresivo de lo habitual. Los saques siguieron con una dictadura total en el partido y de nuevo fue el ‘tie break‘ quien decantó la balanza, con Sinner esta vez encontrando la manera de golpear desde el resto e igualar así el partido.
DERRIBANDO EL MURO
Bajó la intensidad en pista tras dos sets de más de hora de juego cada uno. Sinner se impulsó con la conquista del segundo set y empezó a poder encontrar algunos puntos desde el resto. Se acercó en los primeros juegos, pero fue él quien se vio con el agua al cuello en el séptimo juego, salvando una bola de rotura en la que Zverev resbaló inoportunamente.
Se salvó Sinner, que encontró acto seguido el premio más ansiado del partido. 34 juegos después se rompió el primer saque del partido y ello le valió al italiano para llevarse el set y dar vuelta al partido.

Sinner celebra en la final de Wimbledon / Europa Press
Un guion que repitió en el cuarto set, bajando revoluciones al inicio y acelerando en el momento que vio la oportunidad, consiguiendo la segunda y última rotura del partido que le valió ya para liderar hasta el final, consiguiendo derribar a Zverev para alzarse con el triunfo.
EL NÚMERO UNO
El italiano vuelve así a triunfar sobre la hierba del All England Club y se convierte en el décimo hombre de la Era Abierta en conseguir defender el trono. El último fue Carlos Alcaraz, a quien precisamente le robó la gloria el pasado año.
La duradera baja de su gran rival ha hecho todavía más grande el dominio de un Jannik Sinner que aventaja en casi 5000 puntos a Zverev, que aparecerá este lunes como número dos del mundo.
Líder del tenis actual y líder histórico del tenis italiano, habiendo conseguido él solo más títulos de Grand Slam que los que sumaban todos sus compatriotas juntos (4).
Con el quinto ya en sus vitrinas, Sinner mira ya a buen seguro hacia Nueva York, donde se lanzará sin ninguna duda a por el sexto.
Fuente: Sport






