Paula Vázquez vuelve a ser uno de los rostros principales de la primera plana televisiva, sin embargo, durante un tiempo, la gallega decidió alejarse de los focos. En el año 2017, la presentadora sufrió una brutal campaña de acoso que le hizo retirarse temporalmente. Este jueves, desde El perro andaluz, decidió abrirse en canal y abordar el asunto, lanzando un mensaje sobre la importancia de la salud mental y, además, en lo personal, lamentó la actitud de sus compañeros en el peor momento de su vida.
«Hubo una campaña de desprestigio muy importante y yo decidí que estaba harta de la tele», arrancaba la comunicadora. Vázquez lamentó entonces con Manu Sánchez la reacción que hubo en la industria: «También voy a decir que me faltó ver compañeros que saliesen a apoyarme«, decía.
De hecho, la presentadora desveló que en la actualidad continúa sufriendo el descrédito de algunos compañeros: «De repente, el acoso fue brutal y no vi que nadie… Todo lo contrario, todavía hoy recibo por alguna persona de la profesión, reuniones en donde, y esto me duele mucho, sobre todo de las mujeres, dicen cosas que son denunciables sobre mí y que no se basan más que en aquella campaña de desprestigio que hubo hacia mí».
«Todavía hoy lo escucho, yo no he hecho otra vida más que estar en la tele. Yo no sabía hacer otra cosa», concluía.
Hay un miedo del que casi nunca se habla en televisión: el día en que deja de sonar el teléfono.
Hay historias que merecen ser escuchadas. Esta es una de ellas.#ElPerroAndaluzTVE pic.twitter.com/tcnec4qQ6M
— El Perro Andaluz (@PerroAndaluzTVE) July 9, 2026
La campaña de acoso contra Paula Vázquez
Paula Vázquez ha vuelto a recordar en El perro andaluz uno de los episodios más difíciles de su vida pública: la campaña de odio que sufrió en redes sociales tras publicar un comentario sobre los incendios de Galicia en octubre de 2017. La presentadora ha reconocido en varias ocasiones que aquel episodio cambió por completo su relación con las redes y le hizo descubrir una cara de internet que hasta entonces desconocía.
Todo comenzó cuando escribió un mensaje en Twitter en el que criticaba la respuesta del Gobierno durante los incendios que arrasaban Galicia, comparándola con el despliegue que se había producido durante el conflicto catalán. «Tendríamos que haber quemado banderas en Galicia a ver si así venían corriendo los muy patriotas«, escribió. Sin embargo, el mensaje fue interpretado por algunos como una burla hacia las víctimas de los incendios, algo que ella siempre ha negado. «¿Cómo me voy a reír yo de los gallegos? Si soy gallega», explicó meses después en Salvados, insistiendo en que su crítica iba dirigida a la gestión política de la crisis.
A partir de ese momento comenzó una auténtica avalancha de mensajes de odio. Entre miles de insultos recibió amenazas de muerte y comentarios de extrema violencia, como el de un usuario que escribió: «¿Y qué tal si te echamos un poco de gasolina en el coño y te metemos fuego?«. La situación llevó a Vázquez a denunciar tanto al autor de ese mensaje como la campaña de acoso que, según defendió, se había generado tras la difusión de informaciones falsas sobre su tuit.
Meses después, Salvados reunió a Paula Vázquez con ese usuario, llamado Antonio, en un intento de analizar el fenómeno del odio en internet. El hombre admitió que nunca le habría dicho aquello en persona y reconoció que utilizó un lenguaje tan agresivo porque «si hubiera sido más suave no lo habría leído nadie». La presentadora confesó que le sorprendió encontrarse «con una persona normal» y no con el perfil que había imaginado, aunque dejó claro que eso no justificaba lo ocurrido. «Te avergüenza reconocer que alguien piense eso de ti», llegó a decir sobre el impacto psicológico que tuvo aquella campaña.
Con el paso de los años, Paula Vázquez ha seguido hablando de aquella experiencia. «Fue muy deprimente darte cuenta de que hay gente que te odia«, confesó recientemente, recordando que incluso llegó a recibir fotografías de una pistola apuntando hacia su casa, lo que le hizo sentirse realmente amenazada. «Hubo momentos muy duros, difíciles, de sentirme amenazada», reconoció.
















