La sobremesa de Javier Pardo. ElPlural.com
Este martes y miércoles, en Ankara, capital de Turquía, se celebra una importante y presumiblemente tensa cumbre de la OTAN. En un año marcado por los conflictos internacionales, las presiones de Trump y el ‘no a la guerra’, desde Moncloa van confiados, con la cabeza alta y la sensación y la evidencia empírica de que el trabajo está bien hecho.
Ojalá esta fuera la noticia. Ojalá esta cumbre solo estuviese marcado por el impresionante aumento del gasto militar de España -que ha pasado, con este gobierno, de invertir 11.000 millones a 35.000 en Defensa-, lo que supone, dónde se invierte, dónde se deja de invertir y los peligros de austericidio y recortes si Trump y Rutte se saliesen con la suya imponiendo un 5% de gasto mínimo sobre el PIB.
Sin embargo, en otra casualidad de la justicia que desde el PP y la derecha mediática se empeñan en blanquear, esta cumbre estará irremediablemente marcada por la ausencia de Begoña Gómez.
La mujer del presidente del Gobierno no podrá viajar a Ankara porque Antonio Viejo, el mismo juez que retrasó durante meses la investigación al novio de Ayuso, el mismo juez que tiene conversaciones comprometedoras con Villarejo, no se lo ha permitido.
Una casualidad más y otra decisión inexplicable que refuerza la sensación de injusticia tras las cautelares del juez Peinado, quien, ni corto ni perezoso, y con Moncloa pendiente de su decisión, se ha ido de vacaciones.
Que disfrute de sus vacaciones, la hípica, la playa y muy pronto de la jubilación. Sus vacaciones son las de todos.
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