El Gobierno avanza hacia los futuros presupuestos de 2027 con la presentación este lunes a las comunidades autónomas de los objetivos de déficit, una senda que será difícil de aprobar en el Congreso ya que necesita el apoyo de todos los socios de investidura del Ejecutivo, incluido Junts.
El Ministerio de Hacienda ha convocado este lunes el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y la Comisión Nacional de Administración Local (CNAL) para presentar a las comunidades autónomas y corporaciones locales, respectivamente, sus objetivos de déficit, deuda y regla de gasto para el periodo 2027-2029.
Se trata de un paso más hacia la elaboración de los futuros presupuestos de 2027 después de que esta semana se actualizara el cuadro macroeconómico que servirá de base a las cuentas y hace un mes se publicara la orden de elaboración, que fija las prioridades y da instrucciones a los ministerios.
El Gobierno prevé presentar el proyecto de presupuestos de 2027 en los plazos habituales, lo que supondría que entre en el Congreso antes de octubre, con la peculiaridad de que serían las primeras cuentas de la legislatura, llamadas a sustituir a los presupuestos de 2023, vigentes tras tres prórrogas.
El escollo de aprobar la senda de estabilidad
El primer reto en el camino hacia esos presupuestos es la reunión del CPFF de este lunes, donde previsiblemente Hacienda se enfrentará a la oposición de las regiones gobernadas por el PP, que son mayoría, en un momento marcado por la reforma de la financiación autonómica.
A pesar de ello, Hacienda tiene casi garantizada la aprobación de los objetivos en el CPFF, ya que cuenta con la mitad de los votos del órgano y es suficiente con que una región apoye la senda para que esta salga adelante.
Una vez superado este trámite, el Consejo de Ministros tiene que aprobar la senda de estabilidad completa -los objetivos de déficit, deuda y regla de gasto para el conjunto del país y cada uno de los subsectores- para el periodo 2027-2029 y el límite de gasto no financiero o techo de gasto para 2027 que se desprende de esta.
Aunque por el momento el Gobierno no ha anunciado cuándo se aprobará la senda de estabilidad, todo apunta a que será en el Consejo de Ministros del 7 de julio o, como tarde, en el del 14 de julio, para poder llevarla al Congreso en alguno de los plenos extraordinarios habilitados -14 o 23 de julio-.
Precisamente esta votación de la senda de estabilidad -el techo de gasto se informa pero no se somete a votación- será el gran escollo, ya que el Gobierno necesita el apoyo de todos sus socios de investidura, incluido Junts, que ya rechazó la de 2026.
Si el Congreso rechaza la senda -como ocurrió con la de 2026-, el Gobierno tendrá que volver a presentarla -una nueva o la misma- en el plazo de un mes. Si el Congreso la aprueba pero el Senado la rechaza, el texto vuelve a la Cámara Baja, que puede levantar el veto.
En caso de que tanto la primera como la segunda senda de estabilidad sean rechazadas en las Cortes, entrarán en vigor los objetivos remitidos a Bruselas y serán estas métricas las que tendrá que utilizar el Gobierno para confeccionar las cuentas.
Plan fiscal: Déficit del 1,8 % del PIB en 2027
La futura senda de estabilidad tendrá que respetar los objetivos recogidos en el plan fiscal y estructural pactado con Bruselas en 2024, que limitan el déficit público al 1,8 % del PIB en 2027, el 1,6 % del PIB en 2028 y el 1,5 % del PIB en 2029 y el aumento del gasto primario neto al 3,2 %, el 3 % y el 3 %, respectivamente.
El pasado año, Hacienda ofreció a las regiones un margen de déficit de una décima de PIB cada año y equilibrio para las corporaciones locales, pero esta propuesta fue rechazada en el Congreso con los votos en contra de PP, Vox y Junts.














