Ni las altas temperaturas que este sábado azotaban la costa este de EEUU ni una tormenta sobre Washington impidieron que el presidente de EEUU, Donald Trump, pusiera el broche final a las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país, aunque la meteorología adversa obligó a retrasar más de una hora su intervención en el National Mall de la capital. Y lo hizo fiel a su estilo: con un discurso más parecido a un mitin de campaña en el que reiteró sus alabanzas a la grandeza del país y sus advertencias sobre el supuesto resurgimiento del comunismo que lanzó la víspera a los pies del monte Rushmore.
«Durante 250 años los Estados Unidos de América han sido la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo, en todo el planeta. Intentan ser como nosotros. Nadie puede ser como nosotros«, dijo el republicano, quien también prometió una nueva «época dorada» para el país.
Asimismo, insistió en agitar el fantasma del comunismo, en referencia a las recientes victorias de candidatos demócratas progresistas en las primarias para las elecciones de medio mandato de noviembre. Según afirmó, el comunismo es un «cáncer» para el «imperio de la libertad». «A los 250 años, puede que seamos la república constitucional más antigua del mundo, pero nuestro país apenas está comenzando, porque lo mejor está por venir», afirmó Trump. «Y las barras y estrellas acabaron arrojando al olvido al martillo y la hoz (símbolos de la URSS). Lo hicieron en el pasado y lo volveremos a hacer si es necesario», añadió.
Fuegos artificiales junto al Monumento Washington en el National Mall, este sábado. / GRAEME SLOAN / EFE
Vista puesta en noviembre
Igual que en el monte Rushmore, el magnate neoyorquino aprovechó para reclamar al Congreso la aprobación de su controvertida reforma electoral, que prevé endurecer los requisitos para registrarse y votar, algo que beneficiaría a los candidatos republicanos en las ‘midterms’. «Estados Unidos ha vuelto y queremos mantener a Estados Unidos grande. Lo lograremos aprobando la Ley ‘SAVE America’, lo que implica que todos los votantes, todos, absolutamente todos, deberán presentar una identificación y aportar algo llamado prueba de ciudadanía, y no habrá voto por correo, salvo algunos casos», recalcó.
En otro momento de su intervención, Trump invitó a varios veteranos al escenario para saludar varias banderas históricas, entre ellas la que ondeaba en el buque insignia de la Armada estadounidense cuando hundió la flota española en la bahía de Manila, en 1898, «una de las mayores victorias navales de la historia» que equiparó a la «reciente victoria al hundir toda la Armada iraní» en la actual guerra con el país persa.
El presidente concluyó su discurso poco antes de la medianoche y fue seguido de un gran espectáculo de fuegos artificiales que marcaron el fin de unas celebraciones del 250 aniversario censuradas por sus oponentes, que acusan al jefe de la Casa Blanca de politizar una festividad que debe ser inclusiva.
Tras su reelección, Trump desplazó a la comisión bipartidista creada para preparar la señalada efeméride y creó Freedom 250, una organización con financiación privada que se ha encargado de programar actos alternativos para mayor gloria del mandatario, entre ellos el combate de artes marciales celebrado en los jardines de la Casa Blanca.
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