No tuvo su mejor día Francia, pero cumplió con su papel para eliminar a la ‘matagigantes’ Paraguay, que llegaba eufórico tras dejar atrás a Alemania en la ronda previa. De hecho, la selección gala solo disparó cinco veces a puerta, una de ellas desde los once metros. El único gol del partido, de Kylian Mbappé, que ya lleva siete en este Mundial.
Y no es que no fue superior el equipo de Didier Deschamps. En realidad, el partido tuvo el guion esperado: el control del balón fue para los franceses, mientras que Paraguay, con un bloque muy bajo y replegada en defensa, se esperaba a poder encontrar alguna contra con Enciso o Almirón.
Pese a la monopolización del balón, a Francia le costó encontrar las fisuras para hacer daño a los guaranís. Lo intentaron Koné o Koundé y los extremos con hasta 20 balones llovidos al área solo en la primera parte, pero a los gallos les fue difícil crear espacios y hallar los destellos de los Olise, Dembélé, Doué o Mbappé.
El calor en Filadelfia era extremo. La sensación térmica en Pensilvania alcanzaba los 42º C, con máximas de 60º C a ras del césped. El partido jugado con más calor de la historia de los Mundiales. Esta vez sí tenían sentido las pausas de hidratación.
Unas condiciones que, sumado a todos los minutos corriendo detrás del balón, acabaron pasando factura a Paraguay en la segunda parte. Enciso, que se desvivió físicamente sobre el verde, no pudo más de un cuarto de hora tras el descanso.
Francia lo empezó a intentar desde lejos, con tiros de fuera del área y de media distancia. Gil salió al rescate de los paraguayos con buenas intervenciones ante Mbappé y Koné, pero no fue hasta que Deschamps movió el banquillo que cambió el rumbo del choque.
Tuvo que entrar Doué al campo para provocar que pasaran cosas. En una de las primeras acciones que encaró, Diego Gómez le zancadilleó dentro del área y el VAR vio penalti. No falló Mbappé, que cumplió con lo establecido y sacó un gran peso sobre los hombros de su selección.
Paraguay siguió bien posicionada sobre el terreno de juego y Orlando Gil mantuvo viva a su selección, pero no tuvo suficiente calidad técnica para hacer daño a una de las principales favoritas y acabó sucumbiendo.
Fue demasiado duro el juego de los paraguayos en los minutos finales, lo que provocó varias tanganas sobre el terreno de juego, incluso al término del partido. No lo supo gestionar el árbitro ni Francia, que se cargó con hasta tres tarjetas innecesarias, para Barcola, Koné y Olise.
Día especial, por cierto, para los estadounidenses. Antes del partido, el Lincoln Financial Field de Filadelfia conmemoró el 4 de julio celebrando los 250 años de independencia de Estados Unidos, con una ceremonia especial sobre el terreno de juego y con el canto del himno de Idina Menzel, conocida por producciones como Frozen o Wicked.













