Santi Cazorla se retira. El eterno capitán del Real Oviedo, símbolo del oviedismo, referente del fútbol español y una de las carreras más admiradas del panorama deportivo internacional, ha decidido colgar las botas y poner punto y final a su trayectoria como futbolista profesional. El internacional español, cuyo contrato con la entidad azul finalizó el 30 de junio, no continuará vinculado al club como jugador, cerrando así una etapa histórica y llena de emociones para el oviedismo.
Aunque triste, el anuncio no es ninguna sorpresa. El propio Cazorla había dejado caer su adiós durante esta temporada. «La decisión ya la he tomado desde hace algunas semanas, pero no es el día ni el momento para comunicarla. Es algo decidido y consensuado con el club que será oficial en los próximos días o semanas», reconoció el llanerense el pasado mes de mayo. La frase, entonces, dejó pocas dudas en la sala de prensa.
«En esta vida todo tiene un principio y un final. Pero ahora estoy centrado en acabar bien la temporada. La decisión está consensuada con mi familia y con el club y la comunicaremos en su momento», añadió. Para cuando llegase ese momento, Martín Peláez, presidente del Oviedo, dijo que Cazorla seguiría vinculado al club. El máximo dirigente azul aseguró que el hasta ahora capitán continuará formando parte del proyecto «de una u otra manera, ya sea en el césped o en los despachos, si él quiere».
Cazorla dando un pase a Hassan ante Manu Molina. / Juan Plaza
Una carrera legendaria
Cazorla, nacido en Lugo de Llanera hace 41 años, deja el fútbol tras una carrera legendaria que le llevó a triunfar en clubes como el Villarreal, Málaga, Arsenal o Al-Sadd, además de dos etapas inolvidables en el Real Oviedo. La última fue especialmente emotiva. Cazorla regresó a Asturias para ayudar al club de su tierra a devolverlo a Primera División, una hazaña conseguida en 2025 y que quedará marcada para siempre en la historia oviedista. El pasado curso, en el retorno al fútbol de élite, el llanerense volvió a demostrar que su clase seguía intacta, incluso cuando su cuerpo ya empezaba a pedirle un descanso definitivo.
Con la selección española, Cazorla también dejó un legado imborrable. Fue campeón de dos Eurocopas, en 2008 y 2012, y disputó un Mundial. Su capacidad técnica, su liderazgo, su humildad y la elegancia con la que jugaba al fútbol lo han convertido, con los años, en una figura muy querida más allá de los colores de club.
Un ejemplo de superación
Su historia personal también forma parte del retrato. Después de una grave lesión en el tobillo, que le llegó a poner al borde de la retirada e incluso de perder parte del pie, Cazorla logró volver a los terrenos de juego, ganarse el respeto absoluto del fútbol mundial y firmar una segunda parte de carrera casi milagrosa. Cada uno de sus goles, de sus asistencias y de sus partidos con el Real Oviedo se convirtieron en pequeños homenajes a esa lucha personal.

Santi Cazorla, celebrando el ascenso del Real Oviedo a Primera División desde el Ayuntamiento. / Miki López
¿Y ahora…?
Ahora, el llanerense cierra el círculo. Aunque el futuro inmediato de Cazorla todavía no está oficialmente definido, todo apunta a que mantendrá su vínculo con el Real Oviedo, muy probablemente en un cargo directivo o representativo. El mago ha tendido una conversación con Julián Calero y ha decidido no continuar.
Nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo, con una plaza en la ciudad de América que llevará su nombre, pregonero del Descenso del Sella y merecedor de un homenaje eterno en el Palco de Honor del Carlos Tartiere, Cazorla se marcha como jugador, pero permanecerá siempre en la memoria del oviedismo. Y en la del fútbol español. La leyenda del ‘8’ cierra un capítulo. La huella queda para siempre.
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