Poco nos imaginábamos antes de empezar esta Copa del Mundo que uno de los nombres propios sería el de un ‘viejo zorro’ que hace mucho que campa por nuestro fútbol como Romelu Lukaku. Sí, de acuerdo, hay otro aún más veterano como Leo Messi que lo está bordando, pero en ese sí confiábamos ciegamente.
Lukaku celebra el cuarto gol ante Nueva Zelanda / EFE
El atacante belga ha vivido una temporada para olvidar. Las lesiones y los problemas físicos lo han lastrado sobremanera en el Nápoles. Apenas siete partidos oficiales con el cuadro partenopeo y un gol anotado, cifras pobrísimas para un goleador empedernido, uno de los grandes depredadores del área de la última década.
Pocas esperanzas
Esa condición física deficiente y la falta de rodaje hacían que su presencia en la Copa del Mundo 2026 con Bélgica despertara pocas expectativas. Más como una figura de la vieja guardia, intimidatoria y de ‘estatus’, que un futbolista llamado a tener un papel protagonista.
De hecho, fue suplente en el debut ante Egipto. Pero Rudi Garcia decidió ya colocarlo de inicio en el segundo encuentro frente a Irán (0-0). Otra vez en el banquillo contra Nueva Zelanda en el duelo definitivo por la clasificación. Cinco minutitos disputó y le bastaron para estrenarse como goleador.

De Bruyne y Lukaku celebrando uno de sus goles con Bélgica en el Mundial / EFE
Lo mantuvo el seleccionador belga en dieciseisavos de final como revulsivo ante Senegal. Pero tuvo que tirar de él ante un vendaval africano. En el 46′ ingresó el delantero del Nápoles por De Ketelaere.
Revulsivo
Bélgica sufría una barbaridad, se veía arrollada por el poderío físico de los ‘Leones de Teranga’. Sarr metía el 0-2 en el 51′. Pero hacia el final irrumpió esa bestia de la naturaleza que es Romelu Lukaku. Un delantero de 33 años al que, en muchas ocasiones, se ve algo fuera de forma, pesado. Pero que es uno de los futbolistas más imparables jugando de espaldas.
Aprovechaba el pase de otro veterano como Meunier para recortar distancias en el 86′. Gol de raza. Y ya descuadró por completo a los centrales senegaleses. Festival de dejadas de cara, de asociarse, de provocar pánico.
El golpe anímico
Estaba en la lona Bélgica y terminó dando la vuelta a un encuentro que tenía perdido. En el que deambulaba. La culpa, en buena parte, la tuvo un Lukaku que levantó anímicamente a todo un país. Vieja hierba nunca muere. O mala, lo que sea.














