El problema del acceso a la vivienda en Canarias sigue marcando el debate público. En esta ocasión, el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello Mesa, ha analizado la situación del mercado inmobiliario en una entrevista difundida a través de la cuenta de influencers canarios volcanicaCommunity, dejando un diagnóstico contundente sobre la realidad habitacional del archipiélago.
Cabello ha sido claro al describir la dificultad generalizada para acceder a una vivienda en las islas: “Nadie se puede comprar una casa en Canarias, ni joven ni no joven”, una frase con la que resume la tensión actual del mercado.
Una brecha cada vez mayor entre oferta y demanda
El dirigente ha explicado que la construcción de vivienda en Canarias ha sufrido un fuerte descenso en los últimos años. Según su análisis, antes de la crisis de 2008 se levantaban más de 10.000 viviendas al año, mientras que en la actualidad la cifra se sitúa en torno a 1.000 o 1.200.
Este retroceso contrasta con el crecimiento poblacional del Archipiélago, que suma alrededor de 20.000 nuevos residentes al año, lo que incrementa la presión sobre el acceso a la vivienda.
“Una tormenta perfecta” en el mercado inmobiliario
Cabello define la situación como una auténtica “tormenta perfecta”: menos construcción, más demanda y un nuevo factor que complica aún más el escenario, el auge de la vivienda vacacional. Según explica, este fenómeno reduce la oferta disponible para residencia habitual, ya que parte del parque inmobiliario pasa al mercado turístico, tensionando aún más los precios.
El vicepresidente también señala que la expansión del alquiler vacacional está contribuyendo a la reducción de vivienda disponible para los residentes, lo que agrava un problema que ya venía condicionado por la baja producción de nuevas viviendas.
Vivienda vacacional en Telde. / Andrés Cruz
En definitiva, el análisis de Cabello vuelve a poner el foco en un problema estructural que se ha cronificado en Canarias: una demanda creciente, una oferta insuficiente y un mercado cada vez más tensionado. Una combinación que, según advierte, está convirtiendo el acceso a la vivienda en uno de los principales desafíos sociales y económicos del Archipiélago en los próximos años.












