MIEL, LIMÓN & VINAGRE | Felipe González, Dios y crítico

Si hubiera o hubiese atendido todas las solicitudes de las que en plena juventud y piquito de oro le gritaban que querían un hijo suyo, no habría España vacía. Tal era la admiración rendida que provocaba. Ya desde la oposición. 202 escaños en 1982. Presidente hasta el 96.

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