La Fiscalía Anticorrupción considera «acreditado» que la llamada trama Kitchen espió a Luis Bárcenas para tratar de sustraer al extesorero del PP «documentación que pudiera resultar comprometedora para el partido y sus máximos dirigentes».
Todo ello, a fin de «sustraer» dicha información de la Justicia, que, por entonces, en aquel año 2013, avanzaba en las pesquisas del caso Gürtel.
Así se ha pronunciado el fiscal César de Rivas este martes en la Audiencia Nacional, durante su informe final del juicio del caso Kitchen.
Anticorrupción ha subrayado que existió un «operativo parapolicial delictivo» contra Bárcenas y su entorno familiar, que se constata, además, por el «interés de los acusados en rescatar documentación comprometedora para el PP».
En este juicio, se sienta en el banquillo, entre otros, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, para el que Anticorrupción pide 15 años de prisión y al que considera «el número 1» de la trama.
Bajo este sobrenombre figura en las agendas utilizadas por otro de los acusados, el excomisario José Manuel Villarejo.
Sobre éste último, De Rivas ha indicado que fue el encargado de la «captación, manejo y control» de Sergio Ríos, quien fue chófer de Bárcenas y de su familia.
A cambio, como ha relatado la Fiscalía, el conductor, apodado K, Kitchen o Cocinero, recibió 2.000 euros mensuales provenientes de los fondos reservados.
La Fiscalía también ha pedido la condena del exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, a quien Villarejo «daba cuenta» de los avances en las gestiones con Ríos, tal y como figura en las agendas.
Para justificar su postura, Anticorrupción también ha subrayado que Villarejo plasmó en las mismas, desde el año 2013, el «interés» de los acusados en hacerse con documentación en poder de Bárcenas.
«En persona podría ser fanfarrón, pero en sus agendas no va a engañarse a sí mismo…», ha valorado De Rivas. «Esa referencia al ‘número 1’ es una referencia explícita a Fernández Díaz», ha añadido.
El fiscal ha indicado que, de forma «errática», los encausados en este procedimiento trataron de «legalizar su actuación». El fiscal no les cree e insiste en que la supuesta trama criminal no trató de «localizar las cuentas bancarias que Luis Bárcenas titulaba en Suiza».
«Esa información ya había sido incorporada a [el sumario del caso] Gürtel en 2012, tras una comisión rogatoria», ha señalado la Fiscalía.
«Desde el momento de su concepción, presenta carácter delictivo«, ha valorado el fiscal sobre la llamada Operación Kitchen.
Sus miembros, como ha subrayado el Ministerio Público, «no tuvieron interlocución con el magistrado instructor [del caso Gürtel] ni con la UDEF [la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera, que ejercía como Policía Judicial]».
«Nada tuvo que ver con una operación lícita como complemento a la investigación de Gürtel«, ha subrayado el fiscal.
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