¿Cómo afronta su nuevo cargo al frente del Centro Tecnológico de la Construcción (CTCON)?
Lo afronto con mucha responsabilidad y también con ilusión. CTCON es una herramienta muy valiosa para el sector de la construcción en la Región de Murcia, porque une conocimiento, empresa y tecnología, y lo hace con una orientación muy práctica en un momento determinante para el sector, marcado por su revolución tecnológica. Mi objetivo es seguir reforzando ese papel.
El centro debe ser percibido por las empresas, grandes y pequeñas, como un aliado cercano, útil y fiable. Un lugar al que acudir para mejorar su competitividad, incorporar innovación y prepararse para los cambios que ya están transformando la construcción. El sector tiene por delante retos importantes, pero también muchas oportunidades. CTCON debe ayudar a que esas oportunidades se conviertan en proyectos reales para las empresas.
Asume la presidencia tras la etapa de fuerte crecimiento que deja Antonio Navarro. ¿Qué elementos de la gestión anterior considera imprescindibles mantener?
El haber formado parte de la junta directiva durante la etapa de Antonio Navarro me ha permitido conocer muy de cerca un periodo en el que el centro se ha consolidado técnica, económica e institucionalmente. Las líneas que han llevado a CTCON hasta aquí están claras: mantener la estabilidad económica, reforzar el posicionamiento técnico del centro, conservar una relación estrecha con las empresas y avanzar hacia un modelo cada vez más sólido y autónomo, menos dependiente de ayudas o subvenciones. Además, creo que es justo destacar algo muy importante: CTCON cuenta con un equipo profesional de primer nivel. Los profesionales del centro son quienes hacen posible que las ideas se conviertan en proyectos reales y útiles para las empresas.
También quiero poner en valor el trabajo de su director, Antonio Trigueros, que conoce muy bien el centro, el sector y las necesidades de las empresas. A todo ello se suma una junta directiva que mantiene su continuidad, aunque con algunos cambios de rol. Eso es importante, porque permite conservar la experiencia acumulada, la estabilidad y una línea de trabajo que ha demostrado funcionar. Mi visión es continuista, porque cuando algo funciona no hay que cambiarlo por cambiar. Pero continuidad no significa inmovilismo. Significa respetar lo bien hecho y, desde ahí, preparar al centro para los nuevos retos del sector.
¿Qué diagnóstico hace de la situación actual del sector de la construcción en la Región y cuáles considera que son sus principales fortalezas y debilidades?
La Región cuenta con un sector de la construcción sólido, diverso y con mucha capacidad de adaptación. Hay empresas con experiencia, profesionales cualificados, una industria auxiliar relevante y compañías que compiten fuera de la Región, exportando conocimiento, productos y servicios. Entre las principales fortalezas destacaría precisamente esa capacidad de respuesta, el conocimiento técnico acumulado y la cercanía entre los distintos agentes del sector. En Murcia nos conocemos, colaboramos y eso, bien aprovechado, es una ventaja.
Las debilidades tienen que ver con retos que no son exclusivos de nuestra Región: falta de mano de obra cualificada, presión sobre los márgenes, fragmentación empresarial, complejidad administrativa e incertidumbre en costes, normativa y contratación pública. Ahí CTCON tiene mucho que aportar al ayudar a convertir parte de esas debilidades en oportunidades de mejora, innovación y crecimiento.
Centrándonos en la falta de mano de obra, sin duda uno de los principales desafíos, trabajaremos para acelerar la transición tecnológica y digital. Un sector más tecnológico es un sector más productivo y atractivo para trabajar, sobre todo para los jóvenes. Eso debe servirnos para captar y cualificar, y de paso para asegurar el relevo generacional en un sector envejecido, donde el 22% de los trabajadores se jubilará en la próxima década.
Antonio Navarro y Juan Luis Porrúa, durante la Asamblea General de CTCON. / L. O.
Desde Frecom vienen alertando de que los altos costes están «asfixiando» a constructores, a la obra pública… ¿Cómo se está viviendo esta situación en el día a día de las empresas?
Se vive con mucha exigencia. No hablamos solo del precio de un material concreto, sino de una acumulación de factores: energía, transporte, financiación, mano de obra, industrialización, cumplimiento normativo y costes asociados a la descarbonización. En el día a día esto se traduce en menos capacidad de planificación, márgenes muy ajustados y más dificultad para asumir compromisos a largo plazo. Esto se nota especialmente en la obra pública, donde muchas veces se licita con mucha antelación y luego la realidad de costes cambia. Centrándonos en los mecanismos de revisión de precios, estamos muy alineados con la patronal.
La inflación puede provocar retrasos y abandonos de obras, por lo que sería conveniente que el nuevo plan anticrisis que esperamos para la semana próxima no excluya de nuevo a las constructoras. Los sobrecostes en las obras de carreteras, por ejemplo, escalan hasta el 30%… Por eso vemos fundamental una modificación de la Ley de Contratos del Sector Público y de la Ley de Desindexación para excluir de su aplicación a los contratos públicos y permitir mecanismos automáticos de revisión de precios que eviten un frenazo en un sector tan determinante. Y una construcción sostenible, de calidad y con futuro no puede apoyarse en empresas trabajando permanentemente al límite.
En la obra pública se licita a veces con mucha antelación y luego la realidad de costes cambia
La innovación ha sido uno de los ejes centrales del CTCON. ¿En qué tecnologías concretas cree que el sector debe acelerar más en los próximos años?
Una de las misiones de CTCON es actuar como observatorio tecnológico del sector, pero siempre con los pies en el suelo. La innovación tiene sentido cuando resuelve problemas reales de las empresas. El sector debe acelerar en economía circular, materiales más sostenibles y de mayores prestaciones, reducción de la huella ambiental, valorización de residuos, eficiencia energética y construcción industrializada.
Son ámbitos clave para construir mejor, con menos impacto, más rapidez, más seguridad y mayor calidad. También debemos avanzar en digitalización: BIM, gemelos digitales, automatización, captura de datos, inteligencia artificial y herramientas de control y planificación. Pero no como una moda, sino como herramientas útiles para mejorar productividad, reducir errores, optimizar recursos y elevar la calidad final. La tecnología debe estar al servicio de la empresa, no al revés.
¿Cuál considera que es el mayor cuello de botella actual para la innovación en el sector de la construcción?
Hay varios. La financiación es importante, sobre todo para pymes, porque innovar exige recursos, tiempo y asumir incertidumbre. También influye la cultura empresarial, porque cambiar procesos que llevan años funcionando de una manera determinada nunca es sencillo. Pero probablemente uno de los grandes cuellos de botella sea la regulación. Hay materiales, sistemas constructivos y soluciones tecnológicas que pueden aportar mucho, pero cuyo acceso al mercado se ralentiza porque la normativa no siempre avanza al mismo ritmo que la tecnología. Por eso son tan importantes los ensayos, los proyectos demostrativos, la validación técnica y la colaboración entre empresas, centros tecnológicos y administración. Cuando una solución demuestra que funciona, que es segura y que aporta valor, es mucho más fácil que encuentre encaje normativo y aceptación en el mercado.
¿Están las pymes del sector en la Región realmente preparadas para asumir procesos de digitalización e industrialización o existe todavía una brecha importante?
Hay empresas en la Región con un nivel técnico muy alto, que ya están incorporando herramientas digitales, procesos más industrializados y nuevas formas de trabajar. Pero también es verdad que existe una brecha importante. No todas las empresas parten de la misma situación. Algunas tienen más estructura, más capacidad de inversión o más personal especializado. Otras necesitan empezar por pasos más básicos.
La clave es entender que la digitalización y la industrialización no son un salto de un día para otro. Son procesos graduales. Una pyme puede empezar mejorando la planificación de obra, el control de costes, la gestión documental o la coordinación con proveedores, y avanzar después hacia herramientas más complejas. CTCON debe ayudar precisamente a reducir esa brecha, acercando formación, asesoramiento, demostradores y proyectos reales que permitan a las empresas ver qué tecnología les aporta valor y cuál no.
¿Qué riesgos ve en la transición hacia una construcción más digitalizada y automatizada?
El principal riesgo no es la tecnología, sino aplicarla sin criterio. Digitalizar una empresa no puede consistir en acumular programas, plataformas o dispositivos que luego no resuelven problemas reales. También hay riesgos en la dependencia de determinados proveedores tecnológicos, la ciberseguridad, la protección de datos o la brecha entre empresas que pueden invertir y empresas que se quedan atrás.
En cuanto al empleo, hay que hablar con responsabilidad. Algunas tareas cambiarán, pero también aparecerán nuevos perfiles y será necesario formar y cualificar a los profesionales. La tecnología debe servir para reducir trabajos repetitivos, mejorar la seguridad, evitar errores y permitir que las personas aporten más valor. La experiencia de los profesionales sigue siendo insustituible. Lo importante es que la transición sea ordenada, útil e inclusiva.

Representantes del sector regional de la construcción, junto a autoridades autonómicas y locales en la Asamblea General de CTCON del pasado miércoles 24 de junio. / L. O.
También se habla, como gran reto del sector, de la industrialización de la construcción. ¿Qué barreras siguen frenando este proceso en la Región?
La industrialización no consiste solo en fabricar elementos fuera de obra. Supone cambiar la forma de proyectar, contratar, planificar y ejecutar. Las principales barreras son la falta de estandarización, la escasa planificación temprana de muchos proyectos, la dificultad para generar una demanda sostenida, los condicionantes logísticos y la necesidad de adaptar normativa y contratación a nuevas formas de construir.
También hay que ser realistas: la industrialización no va a sustituir por completo a la construcción tradicional. En muchos casos convivirán ambos modelos. Se trata de aprovechar lo mejor de cada uno: la fabricación controlada, la reducción de plazos y errores, y también la capacidad de adaptación que tiene la obra convencional. La Región tiene potencial para avanzar, pero hacen falta proyectos reales, colaboración empresarial y una cadena de valor más integrada.
Seguimos hablando del problema del acceso a la vivienda como una preocupación cada vez más creciente. ¿Qué papel debe jugar el CTCON en la búsqueda de soluciones más rápidas, sostenibles y asequibles?
CTCON no sustituye a las políticas públicas de vivienda, pero sí puede aportar conocimiento, tecnología y validación para que las soluciones sean más viables y fiables. El centro debe trabajar con las empresas en respuestas concretas: materiales más sostenibles, procesos industrializados, mejora de la productividad, reducción de residuos, digitalización de proyectos y sistemas constructivos que permitan ofrecer mayor calidad en menos plazo.
También es importante impulsar proyectos demostrativos. Muchas tecnologías necesitan salir del laboratorio y probarse en condiciones próximas a la realidad. Ese paso reduce incertidumbre y ayuda a que las empresas adopten soluciones con mayor confianza. El objetivo debe ser claro: contribuir a una vivienda de calidad, sostenible y económicamente viable.
Llevamos también tiempo oyendo el encarecimiento de materiales como el cemento que se realiza en su empresa… ¿En qué punto está y cómo está afectando a Cementos La Cruz?
El encarecimiento de los materiales debe analizarse dentro de una cadena de valor muy amplia. En el caso del cemento influyen muchos factores: energía, combustibles, electricidad, transporte, materias primas, financiación y los costes asociados a la descarbonización de la industria. Todo ello obliga a las empresas a trabajar con mucha más planificación, eficiencia y rigor. No se trata solo de gestionar el corto plazo, sino de tomar decisiones con visión industrial y de largo recorrido.
En Cementos La Cruz estamos centrados en reforzar la eficiencia de nuestros procesos, desarrollar soluciones con menor huella de carbono y seguir ofreciendo productos que aporten valor técnico a nuestros clientes. La sostenibilidad no es solo una exigencia ambiental. Es también una cuestión de competitividad, de resiliencia industrial y de capacidad para responder a un mercado cada vez más exigente. Nuestra prioridad es aportar estabilidad, calidad y soluciones que ayuden al conjunto de la cadena de la construcción a afrontar esta etapa con más certidumbre.














