Las labores de búsqueda de más supervivientes entran en sus horas más críticas al superar ya las 72 horas desde que tuvieran lugar los dos terremotos en Venezuela. Las familias buscan desesperadamente a sus desaparecidos por todas las vías posibles.
Ante la imposibilidad de estar en la zona de la tragedia, donde solo pueden acceder los cuerpos de emergencias y rescatistas, familiares y amigos acuden a las puertas de los hospitales, publican mensajes en redes sociales y plataformas de búsqueda y reenvían por canales de mensajería como WhatsApp fotos y petición de ayuda.
Mensajes que van y vienen de uno y otro lado del Atlántico. Tanto desde Canarias como de la ‘octava isla’, la ayuda y la búsqueda continúa.
OSSANA CARO: «Fue bastante triste, todos los ancianitos estaban llorando porque se sintió fuerte, fuerte»
La hermana Ossana Caro es colombiana y es una de las hermanas que asiste a los residentes de la casa hogar ‘Los dos caminos’, ubicada en la periferia de Caracas. La congregación es de origen español y cuenta con cuatro casas de acogida en el país, pero de las que se han visto más afectada está la de Caracas, en la que vive la hermana Ossana, como también la ubicada en el estado de Valencia.
Una gran colina separa el edificio de tres pisos de altura de la zona perteneciente a La Guaira, estado que se ha llevado la gran parte de los efectos de los terremotos. Es la zona cero de la tragedia. Recuerda cómo vivieron aquel momento. «Fue bastante triste, todos los ancianitos llorando, desesperados porque se sintió fuerte, fuerte». En ella residen 140 personas mayores, de las cuales 41 son españolas y, de ellas, cinco son canarias que no tienen familia.
«El día de los terremotos, los que están discapacitados en su cama se quedaron ahí y los que pudieron caminar llegaron a la portería. Salimos a la calle durante varias horas hasta que pudimos regresar».
Esa noche dejaron las puertas abiertas por temor a que la intensidad de las réplicas les obligaran a salir de nuevo. Días después de lo ocurrido asegura que la situación dentro de la residencia está algo más tranquila. «Gracias a dios en la parte humana no ha pasado nada, solo la estructura de la casa».
La iglesia con la que cuenta la casa hogar -ubicada en la parte alta del edificio- «se separó un poquito y la uniones del techo también». La planta de las estancias también se vieron afectadas. «En la parte donde duermen las señoras un bloque se vino abajo y algunas baldosas se han levantado».
En cambio, solo salir unos metros a la calle, ya se puede observar toda la destrucción. «Es muy triste ver afuera tanta tragedia y edificios derrumbados», comenta. Pero si hay algo que a partir de ahora le preocupa son los problemas de abastecimiento. «Aunque poco a poco los vamos consiguiendo, ya se empiezan a notar las dificultades para conseguir gasolina y alimentos».
MARCELA MÁSPERO: «La pérdida de mi prina nos da fuerza para seguir ayudando a nuestra gente»
La coordinación de ayuda desde Canarias no ha parado desde que sucedieron los terremotos. En Granadilla de Abona, Tenerife, Marcela Máspero atiende a los medios, pero sin dejar de lado la gestión de la emergencia.
Preside la Asociación Solidaridad Venezuela, colectivo creado en 2019 para ayudar en el proceso de regularización de la comunidad venezolana que vive en las Islas, pero que desde la mañana del 25 de junio que Canarias amaneció con la trágica noticia, ese proceso ha quedado relegado para centrarse en la localización y atención de familiares de desaparecidos tras los sismos.
Una de ellas, de su propia familia. Lamentablemente, una desaparición que terminó en la confirmación de su fallecimiento. De hecho, su prima fue la primera española víctima de la tragedia: Alazne Solabarrieta, nacida en Caracas pero de ascendencia vasca, familia política además del exdiputado del PNV Iñaki Anasagasti.
«Supone la pérdida de una mujer luchadora social, un ejemplo en Venezuela de lo que fue su vida. Nos da ejemplo para seguir con mucha fuerza para atender a nuestra gente», relata por teléfono.
«Ella estaba desaparecida y finalmente la encontraron bajo los escombros, ya fallecid». Máspero narra que su esposo sí logró salir, «pero ella quedó atrapada». Marcela destaca por su entereza al hablar de la tragedia familiar, que les ha tocado vivir, pero emergencia apremia. «Este dolor nos da fuerza para seguir ayudando a nuestra gente», subraya.
«Todos estamos pasando por una situación emocional difícil, pero cada persona que logramos rescatar es una victoria para los venezolanos». Dedicada por completo a la atención de los demás, la demanda psicológica es una de las más necesarias, superadas las primeras horas. «Estamos buscando apoyo psicológico, tanto allá como acá».
No solo su familia, una compañera del sindicato de la Universidad Central de Venezuela, también fue rescatada fallecida. Ella sigue en la distancia cada dato que se actualiza en las dos plataformas digitales que van contabilizando casos y a la que las familias, amigos y conocidos pueden acceder. Se llaman desaparecidosterremotovenezuela.com y venezolatebusca.com.
JHONY MORALES: «Hay abuelos canarios que se han quedado sin hogar y estamos a la espera de que vengan aquí»
De origen herreño, Jhony Morales sigue muy de cerca la evolución de las labores de rescate y la coordinación para atender a los supervivientes. Presidente de la Fundación Nuestra Señora de los Reyes, una casa hogar ubicada en la ciudad de Quíbor, a 35 kilómetros al suroeste de Barquisimeto, en el estado de Lara, forma parte también de la directiva del Hogar Canario Larense. En la fundación residen, con anterioridad a los sismos, 18 canarios.
Desde la ciudad de Quíbor -que no se ha visto afectada- están a la espera de acoger a varios afectados. «Me han informado por parte del Consulado que hay unos abuelos canarios que se han quedado sin hogar y les vamos a dar un espacio aquí», destaca Morales.
La casa hogar que coordina está centrada, precisamente, en atender a personas «que se han quedado solos». Aunque no precisó la cifra, los afectados por los que espera proceden de La Guaira y Caracas.
El estado de Lara no sufrió daños, pero él los ha sentido como propios. «Lamentablemente estamos pasando esta catástrofe tan dura que le ha tocado vivir a nuestro pueblo de Venezuela». Desde El Hierro las llamadas de preocupación se suceden, no solo de sus padres -emigrantes canarios que regresaron a la isla tras la jubilación- sino de muchos venezolanos también preocupados.
AIDÉ LOZANO: «Lo que estaba colapsado antes de los terremotos ha terminado de implosionar»
Aidé lleva 25 años residiendo en Gran Canaria. La incertidumbre de no saber dónde se encuentran sus familiares es lo que peor se lleva en momentos como este. «Lamentablemente tengo ahijados en La Guaira que no sabemos en qué condiciones estarán».
Un sentimiento difícil de manejar cuando a, la vez, respira tranquila después de tener noticias de una de sus tías. «Gracias a dios está con vida y ya la pudimos ubicar».
Noticias que van llegando desde el país caribeño a «cuentagotas». No hay hora en la que deje de mirar las redes sociales y los grupos de WhastApp en los que las comunidades de venezolanos en Canarias comparten todo aquello que les llega desde el primer momento de lo ocurrido.
La esperanza es lo último que se pierde y la tiene puesta en el hallazgo con vida de sus familiares y amigos en La Guaira, con los que ha intentado comunicarse, sin éxito. «He llamado, mandado mensajes, y nada. Pido a dios que estén bien porque ellos ya sobrevivieron al primer desastre de la vaguada de 1999». En aquella ocasión salían de la zona «pisando cadáveres».
Recuerda dónde viven en un intento más de hacer visible su historia y que puedan dar con ellos. «Están en Las Tunitas, en Catia La Mar». Forma parte de la hermandad Virgen de Coromoto y colabora con la Asociación José Gregorio Hernández. «Lo que estaba colapsado antes de los terremotos, ha terminado de implosionar», subraya. Las horas cuentan para lograr rescatar a la mayor cantidad posible de personas.
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