P: ¿Cree que los ahogamientos de menores han aumentado en los últimos años o es algo que siempre ha estado ahí?
R: Yo creo que es bastante estable. Lo que pasa es que es poco cuantificable. Si un año ves un caso y luego pasas varios sin ver ninguno, no puedes saber realmente la tendencia.
P: Se dice que un niño puede ahogarse en menos de un minuto y sin hacer ruido, ¿esto es así?
R: Sí. Un niño cuando se ahoga no es como en las películas, que chapotea y hace ruido. Se hunde y no avisa. Por eso se insiste en no perderlo de vista ni unos segundos y tenerlo siempre a una distancia de un metro o metro y medio como mucho.
P: ¿Qué medidas de prevención son más importantes?
R: Son medidas muy lógicas, pero no hay que obviarlas. Por ejemplo, que la piscina esté vallada, que la puerta se abra hacia fuera, no perder la supervisión directa… No puedes estar con el móvil si estás vigilando a un niño. Ese es uno de los principales problemas: en unos segundos el niño puede haberse hundido y no hace ruido.
Los consejos del Sindicato Médico para prevenir los ahogamientos de niños en piscinas. / INFORMACIÓN
P: ¿La distracción es el principal riesgo?
R: Sí, muchas veces más que el agua en sí. La mayoría de los casos son despistes. Los niños no suelen bajar solos a la piscina, pero si te descuidas, en un momento se acercan y pueden caer.
P: ¿Los manguitos o flotadores dan una falsa sensación de seguridad?
R: Se recomiendan manguitos o chalecos, pero que vayan bien sujetos, por ejemplo con anclaje entre las piernas. El flotador clásico no vale, porque el niño puede volcar. Son medidas básicas, pero importantes.
Un niño cuando se ahoga no es como en las películas, que chapotea y hace ruido
P: ¿Dónde se producen más ahogamientos, en piscinas privadas, públicas o en la playa?
R: Sobre todo en piscinas privadas, porque no están vigiladas o no hay socorrista. En el mar suele haber más control. Todo depende de la concienciación de los padres y de la vigilancia constante.
P: ¿A qué edad son más frecuentes estos accidentes?
R: Sobre todo en menores de cinco años, porque todavía no saben nadar. A partir de los tres años no estaría mal que aprendieran nociones básicas de flotación.
P: En caso de ahogamiento, ¿qué debe hacer un adulto?
R: Lo principal es sacarlo del agua inmediatamente y empezar la reanimación básica sin perder tiempo. Mientras uno la inicia, otro puede avisar a emergencias. El tiempo es clave.
P: ¿Qué errores se suelen cometer en esos momentos?
R: Perder tiempo dudando o llamando antes de actuar. Si estás solo, primero hay que iniciar la reanimación durante un minuto y luego avisar. Pero lo importante es actuar rápido.
En las piscinas hay que dejar el móvil aparte, con los niños toda precaución es poca
P: ¿Un niño que se recupera puede tener secuelas?
R: Sí. A partir de los cinco minutos sin oxígeno pueden empezar las secuelas, y a los diez minutos es bastante probable que sean graves. Por eso insistimos tanto en la rapidez.
P: ¿Influye la temperatura del agua?
R: Solo en casos de agua muy fría, que no es lo habitual en verano. En piscinas o playas no suele influir.
P: Para terminar, ¿qué mensaje daría a los padres este verano?
R: Que no se confíen. Mirar, mirar y mirar. No perder al niño de vista ni cinco segundos, dejar el móvil aparte, usar manguitos o chalecos y ser conscientes de que con niños toda precaución es poca.
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