Con el verano y las vacaciones a la vuelta de la esquina seguro que son muchos los jóvenes que se presentan al examen teórico para conseguir el permiso de conducir tipo B para poder conducir turismos. Eso sí, deben saber que a partir de ahora, esta prueba ha cambiado para ser menos de memorizar y que el aspirante razone qué está pasando para entender mejor la situación.
Ahora, esta prueba está en «transición«, como explican los expertos de RACE a un modelo diferente con novedades que poco tiene que ver con las pruebas de hace unos años. A día de hoy, hablar de “el examen teórico” como algo único y estable es simplificar demasiado. En 2026 conviven elementos del modelo tradicional con otros que la DGT está introduciendo de forma progresiva, lo que significa que no todos los aspirantes se enfrentan exactamente al mismo tipo de prueba.
RACE explica que la principal novedad es la introducción de vídeos con imágenes reales o simuladas de tráfico. No se trata de un recurso visual para hacer el examen más dinámico, sino de una herramienta para evaluar la capacidad de anticiparse al riesgo, algo que hasta ahora apenas se medía.
En estos vídeos pueden aparecer casos como una incorporación a una vía rápida, un cruce con visibilidad limitada, un vehículo que reduce la velocidad de forma inesperada o un peatón que se aproxima a un paso de cebra sin haber iniciado aún el cruce. A partir de ellos, el aspirante debe identificar el riesgo y elegir la actuación más adecuada en una pregunta tipo test. Y hay más. El examen deja de premiar la repetición y empieza a exigir comprensión. Las preguntas están cada vez más ligadas a situaciones concretas, lo que reduce el margen para responder por simple familiaridad con el test.
Esto no significa que el examen sea necesariamente más difícil, pero sí más exigente en otro sentido. Ya no se trata solo de saber la norma, sino de aplicarla en un contexto real; un enfoque que se aplica desde hace años en otros países europeos. Y ese matiz cambia por completo la forma en la que hay que prepararlo.
Otro detalle a tener en cuenta es que también gana peso la comprensión de la lógica de las normas, porque es lo que te permitirá aplicarlas cuando cambie el escenario. Y a esto se suma un matiz importante: la implantación progresiva del nuevo modelo. No todos los exámenes son idénticos, lo que hace necesario prepararse con una visión más amplia y no confiar únicamente en los test habituales.














