Uno de los proyectos estrella del Banco Central Europeo (BCE) para revolucionar por completo el futuro del euro ya tiene el camino despejado. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo ha aprobado este martes por medio de una votación el proyecto del euro digital, una de las mayores apuestas del supervisor monetario para digitalizar la moneda, una medida clave para apuntalar la independencia estratégica del bloque.
Así, la Eurocámara ha apoyado hoy el plan de crear dos versiones de la moneda, tanto on-line como off-line (una que necesite conexión a Internet y otra que no). De esta forma, el objetivo del BCE, que era lanzar el euro digital de cara a 2029, queda respaldado por la vía legal. Sin embargo, el curso legislativo de la cuestión aún tiene recorrido. La aprobación de la Eurocámara no es sino un pistoletazo de salida para que las negociaciones finales entre la Eurocámara, los Estados miembro y la Comisión Europea se produzcan.
El BCE ha reaccionado con celeridad al dictamen afirmativo del Parlamento Europeo, que supone un paso clave para el progreso de su proyecto estrella. “Acogemos con satisfacción que la Comisión ECON del Parlamento Europeo haya acordado su posición sobre el paquete relativo a la moneda única, que protegerá el efectivo en euros como moneda de curso legal y, al mismo tiempo, dará forma al euro digital”, afirmó el organismo en un comunicado.
Ganar dependencia frente a EEUU
Tanto desde la Unión Europea como desde el BCE, el impulso al proyecto del euro digital parte del temor a una dependencia excesiva. Visa y Mastercard, las dos compañías tarjeteras con omnipresencia a nivel mundial son estadounidenses. Dada la tensión que ha caracterizado en los últimos meses las relaciones transatlánticas, los legisladores europeos han dado prioridad absoluta a proyectos que sirvan para apuntalar la soberanía monetaria del Viejo Continente.
Tal y como destaca ‘Bloomberg‘, la expansión de las ‘stablecoins’ preocupa tanto en Bruselas como en Fráncfort. Este término hace referencia a criptomonedas diseñadas para minimizar su volatilidad, cuyo valor está asociado al de un activo real o es controlado a través de un algoritmo, lo que hace que su precio sea más estable que el de otras criptomonedas. EEUU, bajo el gobierno de Trump, ha liderado en los últimos años la proliferación de las stablecoins vinculadas al dólar.
Tres años de curso
El historial legislativo del euro digital viene de lejos. En junio de 2023, la Comisión Europea presentó el llamado paquete de la moneda única. Dicha iniciativa contenía dos propuestas fundamentales: un reglamento para crear el marco jurídico del euro digital y otro para proteger el papel del efectivo en euros como moneda de curso legal. Meses después, el BCE cerró su fase de investigación, que duró dos años, y comenzó la fase de preparación del proyecto.
Hasta aquel punto parecía que todo marchaba sobre ruedas, pero durante los dos años siguientes el proyecto se enquistó políticamente. Los principales generadores de fricción entre grupos incluían la privacidad, los límites al acaparamiento de euros digitales, las compensaciones a los bancos y proveedores digitales, etc. Finalmente, en diciembre de 2025, el Consejo de la UE, compuesto por los Estados miembro, fijó su posición de negociación a finales de diciembre de 2025, apoyando un euro digital online y offline.
Más de seis meses después, la comisión económica de la Eurocámara ha aprobado su posición de negociación. De esta forma, una vez fijadas las posiciones, la Comisión Europea podrá actuar de mediadora entre el Parlamento y el Consejo de la UE, en la fase legislativa que se conoce como los trílogos. En las próximas semanas, el pleno del Parlamento Europeo —no solo la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios— deberá aprobar su posición, y ahí comenzarán los trílogos entre los tres órganos.
Tres años más
Dentro del calendario comunitario se espera que la ley pueda estar lista este mismo año, mientras que los dos próximos se dedicarán a ejecutar las pruebas piloto de cara a 2029, cuando el BCE espera lanzar de forma definitiva y formal el proyecto.
Volviendo al presente, en un comunicado tras la votación, el eurodiputado popular Fernando Navarrete insistió en que la creación de un euro digital no impedirá el uso del dinero físico. “El objetivo no es empujar a nadie hacia una forma concreta de pago, sino ofrecer más opciones y preservar la libertad de elección”, afirmó. “Queremos que quienes deseen seguir utilizando efectivo puedan hacerlo, y que quienes prefieran medios digitales también cuenten con una alternativa europea segura proporcionada por el Banco Central Europeo”.
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