del sótano del fútbol canario a cinco ascensos gloriosos en el barrio

Un rescate transformado en revolución. Un camino hacia la gloria forjado desde las catacumbas del fútbol canario. Cuando Héctor Ramírez tomó los mandos de la UD Tamaraceite en 2013, lo hizo para devolver el lustre al club de su barrio y de su infancia. Todo comenzó con un empujón por parte de su hermano, Miguel Ángel Ramírez, con la idea de reiniciar la actividad de una entidad endeudada y que llevaba tiempo sin competir. Una vez pagado el importe que se le debía a la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas, la regeneración del cuadro capitalino no hizo más que prosperar con el paso de los años. Lo primero fue construir equipos de base, una premisa absoluta por parte del presidente grancanario, pero luego un sueño todavía más grande apareció en el horizonte: volver a colocar al Támara en la Tercera División, como a principios de los ochenta.

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